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La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que la Federación asuma el fortalecimiento de las policías municipales, al sostener que esa responsabilidad corresponde a estados y ayuntamientos. - Foto: Especial

Tiempos Modernos: Sheinbaum, la jefa de gobierno

La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el fortalecimiento de las policías municipales evidenció que no habrá una estrategia federal para reconstruir a las corporaciones locales.

Por: Jaime Luis Brito, Visitas: 94

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El viernes pasado, durante la Mañanera del Pueblo de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, en Cuernavaca, tuve la oportunidad de hacerle tres preguntas. Para mi la más importante fue la primera. Me preocupa mucho desde hace tiempo que las policías municipales son colocadas como las villanas de la película de terror que vivimos en materia de seguridad, pero no se hace nada por cambiarlas. Mi pregunta tenía que ver con la arquitectura institucional del Estado mexicano:

¿Qué hará la Federación para fortalecer a las policías municipales, el nivel más débil, más infiltrado y más abandonado del sistema de seguridad?

Acompañé la pregunta con elementos de un diagnóstico histórico: 24 años de abandono municipal, al menos desde Vicente Fox, pero con el mismo modelo o peor, Felipe Calderón, Enrique Peña y Andrés Manuel López Obrador. También puse un ejemplo extremo: Temoac, con cuatro policías por turno para 15 mil habitantes; y lancé la propuesta a la Jefa del Estado Mexicano: que el fortalecimiento municipal sea parte del legado presidencial.

Era una invitación a que la presidenta respondiera como jefa de Estado, no como administradora de una estructura ya existente.

La presidenta no respondió, eligió otra ruta: defender lo que ella controla

La respuesta de Claudia Sheinbaum no abordó el problema municipal. No habló de una estrategia federal para reconstruir policías locales. No habló de un plan nacional para rescatar municipios capturados. No habló de un legado institucional.

En cambio, habló de la Guardia Nacional, su disciplina militar, sus 120 mil elementos, su consolidación, su inteligencia y su coordinación. Es decir: habló de lo que ella dirige. Respondió otra pregunta, no la que le hicimos. Ese es el primer síntoma de una respuesta de jefa de Gobierno: defender la estructura que administra, no asumir la responsabilidad del Estado completo.

El punto decisivo: la Federación no asumirá el fortalecimiento municipal

Cuando finalmente tocó el tema, lo hizo para devolver la responsabilidad: “Los gobernadores deben fortalecer a las policías estatales (...) Los presidentes municipales deben fortalecer a las policías municipales (...) No podemos sustituir el trabajo de los presidentes municipales.”

En términos estrictos, esto significa:

  • No habrá una política federal de fortalecimiento municipal.
  • No habrá un programa nacional de reconstrucción policial local.
  • No habrá un legado federal en ese nivel.
  • La Federación seguirá actuando solo en coordinación, no en construcción institucional.

La presidenta reafirmó que cada nivel debe salvarse solo. Eso es exactamente lo que haría una jefa de Gobierno. No lo que haría una jefa de Estado.

El contraste con la realidad: municipios que ya no pueden salvarse solos

El asesinato del alcalde de Temoac demuestra que el nivel municipal no tiene capacidad de autodefensa institucional. Cuando un municipio está infiltrado: no puede reclutar, capacitar, equipar, depurar, menos aún resistir al crimen.

Y si el municipio no puede, el Estado debe. Pero la presidenta dijo que el Estado no sustituirá a los municipios. Aunque el crimen ya los sustituyó.

El vacío federal: cuando el Estado cede espacio el crimen gobierna

El crimen organizado entendió hace años lo que el Estado aún no asume: el municipio es la puerta de entrada al territorio.

Si el municipio cae, cae todo: la policía, la tesorería (como en Temoac), la obra pública, la recaudación (como en Cuautla), la gobernabilidad.

Temoac es el ejemplo. Cuautla también. Y otros municipios de Morelos y de todo México están en la misma ruta.

La presidenta habló de coordinación. Pero la coordinación no reconstruye instituciones. La coordinación no salva municipios capturados. La coordinación no sustituye liderazgo federal.

La conclusión

La pregunta buscaba abrir una discusión de Estado: ¿cómo reconstruir el nivel municipal para que el crimen deje de gobernar desde abajo?

La respuesta cerró esa puerta. La presidenta eligió ser jefa de Gobierno: administrar lo que ya existe, coordinar lo que ya funciona, y dejar a los municipios a su suerte. Pero México necesita otra cosa: una jefa de Estado que entienda que si el municipio cae, el país cae. Y mientras ese liderazgo no llegue, municipios como Temoac seguirán teniendo cuatro policías por turno… y el crimen seguirá gobernando donde el Estado decidió no entrar.

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