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El rancho “El Paraíso”, en Atlacholoaya, Xochitepec, fue propiedad de Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”. Ahora se prepara para convertirse en un espacio educativo y comunitario. - Foto: Especial

Tiempos Modernos: El Paraíso recuperado

El antiguo rancho de “La Barbie” será transformado en un centro educativo y comunitario con enfoque indígena, agropecuario y de medicina tradicional.

Por: Jaime Luis Brito, Visitas: 82

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Hay lugares que cargan una memoria pesada. El rancho “El Paraíso”, en Atlacholoaya, en el municipio de Xochitepec, Morelos, fue durante años un símbolo del crimen: propiedad de Édgar Valdez Villarreal “La Barbie”, jefe de sicarios de los Beltrán Leyva, espacio de ostentación y violencia. Hoy, ese mismo sitio se prepara para ser un centro educativo y comunitario. La gobernadora Margarita González Saravia lo dijo con claridad:

“Nosotros quisimos darle la vuelta a un lugar que fue enemigo de los jóvenes, porque los atraía al crimen organizado, y convertirlo en todo lo opuesto: un lugar académico y de formación educativa.”

La frase resume el sentido político y simbólico del proyecto: arrebatarle al crimen un espacio y devolverlo a la juventud.

De la rifa al rescate

El predio fue rifado por la Lotería Nacional en 2021, cuando González Saravia dirigía la institución.

“El rancho ‘El Paraíso’ fue rifado por la Lotería Nacional cuando yo estaba al frente de la institución.”

La ganadora —una mujer de Jojutla que vendía antojitos— no podía mantener el inmueble. El gobierno la buscó y compró el rancho a precio justo, para transformarlo en un espacio público.

“Buscamos a la ganadora, le compramos el rancho a un precio justo para lograr este nuevo espacio educativo en beneficio de las juventudes.”

Así, una historia de azar y crimen se convirtió en una historia de restitución y propósito.

Lo que se construirá

En las 2.5 hectáreas del predio —con lago artificial, caballerizas, alberca, salones y foro— se instalarán:

  • CBTA (Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario), con enfoque en agroindustria y medicina tradicional.
  • Centro de Medicina Tradicional, vinculado a saberes indígenas y prácticas comunitarias.
  • Instituto de Pueblos Indígenas, para fortalecer la identidad y la cultura de las comunidades.

La gobernadora subrayó que el proyecto tendrá enfoque indígena y comunitario, y que el espacio comenzará a funcionar en los primeros meses de 2027.

El sentido de arrebatar

En palabras de González Saravia:

“Arrebatarle a los grupos delictivos un inmueble que antes representaba un peligro y convertirlo en un faro de oportunidades.”

La frase sintetiza la narrativa del gobierno: recuperar espacios del crimen para la comunidad. No se trata solo de construir aulas, sino de reconstruir símbolos. De ocupar lo que antes fue territorio del miedo y convertirlo en territorio de esperanza.

Lo que debería ocurrir

El proyecto de “El Paraíso” es más que una obra pública: es una metáfora de lo que debería ocurrir en el país. Salvar espacios, ocuparlos para mejores fines, resignificar lo que la violencia tocó. Porque cada rancho, cada casa, cada terreno arrebatado al crimen puede ser también una escuela, un centro cultural, un lugar para sanar.

La historia que contó la gobernadora no es solo suya. Es la historia de un Estado que intenta recuperar su territorio moral. Y de una sociedad que, poco a poco, empieza a entender que la verdadera seguridad se construye con educación y comunidad.

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