Masiosare agencia de noticias

Donald Trump exhibiendo una de sus múltiples órdenes ejecutivas - Foto: Especial

Una Extraña Enemiga: Adiós París

Reflexiona sobre una de las primeras decisiones de Donald Trump al llegar a la presidencia de EUA: la salida del Acuerdo de París sobre el cambio climático

Por: Adriana Figueroa Muñoz Ledo, Visitas: 7914

Compartir la nota por:

En 2017, el gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, anunció su intención de retirarse del Acuerdo de París, decisión que se oficializó en noviembre de 2020. Este acuerdo, firmado en 2015 por 195 países, busca limitar el calentamiento global a menos de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales. Con la llegada de la administración de Joe Biden, Estados Unidos reingresó al Acuerdo en 2021, sin embargo, el pasado 20 de enero Trump firmó una orden para retirarse del Acuerdo nuevamente y con ello renunciar a las responsabilidades y obligaciones para el cuidado del medio ambiente.

Estados Unidos es responsable de aproximadamente el 15% de las emisiones globales de carbono, por lo que su retirada en 2020 representó un debilitamiento del liderazgo internacional necesario para enfrentar la crisis climática, además que incentivó a otros países a reconsiderar sus propios compromisos. La justificación del gobierno de Trump para abandonar el Acuerdo en 2020 se basó en la promesa de proteger empleos en industrias tradicionales como la del carbón y los combustibles fósiles. Sin embargo, este argumento pasó por alto el rápido crecimiento del sector de energías renovables, que ya había comenzado a generar más empleos que los combustibles fósiles.

El negacionismo climático ha sido uno de los sellos característicos de Donald Trump. Aunque es verdad que a lo largo de la vida de la Tierra ésta ha pasado por procesos de transformación climática, es ahora cuando esos cambios tienen dos importantes características: son propiciados principalmente por la actividad humana y están ocurriendo a una velocidad nunca antes vista. Dado que somos los seres la causa principal de este acelerado cambio, somos también la fuente para frenarlos y, en el mejor de los casos, revertirlos. Por supuesto que si reducimos nuestro consumo de popotes ayudamos al planeta, pero, desafortunadamente, el impacto que tiene esa acción es prácticamente nula frente a lo que implicaría la reducción en la emisión de gases de efecto invernadero, de la cual Estados Unidos es el segundo país a nivel mundial que más produce.

Pese a que existe un amplio consenso sobre la existencia y causas del cambio climático actual, Donald Trump no es el único escéptico. A él se unen no solo sus votantes, sino también otras figuras poderosas con capacidad de incidencia a nivel global a quienes no les interesa garantizar un futuro sostenible para las próximas generaciones. Su ahora y su vida es lo único que les interesa como si este planeta fuera solo suyo. Ingenuidad la nuestra que a esa apropiación violenta y destructiva aceptamos llamarle románticamente “el desarrollo”.

Lo último

También podría interesarte

Política

Covid-19: Montan hospital móvil para que Cuauhtémoc Blanco grabe un spot

El nosocomio fue armado en el Estadio Centenario sólo para la grabación; dice la Secretaría de Salud que fue “un simulacro”; el promocional lanzado en redes sociales estaría violando la Constitución federal, en cuanto a propaganda de gobernantes