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Cuauhtémoc Blanco y su gabinete, al final del primer informe de gobierno - Foto: GobMor

Desdén federal, reparto de culpas y atropellos al español, en el primer informe

Inició pidiendo castigo para Graco Ramirez y sus funcionarios; luego lamentó la muerte de 20 policías en su gobierno y aseguró que su estrategia policial funciona; se cuelga medallas de la federación; finalmente convoca a que no haya "divisionalismos"

POR: Jaime Luis Brito, Visitas: 668

Publicado: 13/02/20 09:27

 

En un mensaje de 44 minutos, el más largo que ha pronunciado Cuauhtémoc Blanco Bravo en su corta carrera política, leído de forma atropellada y salpicado de palabras que no existen en español, el gobernador de Morelos insistió en que los problemas de la entidad son responsabilidad de la anterior administración, la que encabezó el perredista Graco Ramírez.

El cobijo federal sólo alcanzó para que Lázaro Cárdenas Batel, jefe de asesores de la Presidencia de la República, trajera la representación de Andrés Manuel López Obrador. “Un funcionario de tercera”, alcanzó a decir un empresario en medio del anonimato que proporcionó un Centro Cultural Teopanzolco, que sirvió de marco para el Primer Informe de Gobierno de Cuauhtémoc Blanco.

Ante unas 800 personas, empresarios, políticos locales, su gabinete en pleno, representantes de organizaciones civiles, diputados locales, jueces, magistrados, entre otros, el exfutbolista dijo que los detalles de su informe están en el documento que fue entregado al Congreso del Estado momentos antes. Estaban ahí los dos flancos de su equipo, el que encabeza su exrepresentante, José Manuel Sanz, y el que dirige su medio hermano, Ulises Bravo.

Solitario, en el escenario, Blanco hizo el enésimo exhortó “a los órganos de procuración e impartición de justicia” para que no permitan la impunidad y “den seguimiento precioso” a la treintena de carpetas de investigación que han sido presentadas en contra de Graco Ramírez y exfuncionarios de aquel gobierno. “El pueblo reclama justicia de estos personajes que tanto se han robado”.

Luego vino el toque dramático. Recordó que han asesinado 20 policías en su gobierno. Hizo una pausa y pidió a los presentes guardar un minuto de silencio. Luego habló de aumentos de salario a sus policías y prometió que habrá más. Dijo que los policías “gozarán” de seguro de vida. Todo así, en futuro, como cuando estaba en campaña. No importa que ya lleve 17 meses en el poder.

Luego presumió, sin mencionar nombres, la detención del Santiago Mazari, El Carrete y del Raymundo Salgado, El Ray, líderes de grupos criminales en la entidad. No dijo que al primero lo detuvieron en Guerrero y al segundo en Puebla. Eso fue suficiente para que declarara que su estrategia denominada Mando Coordinado de Policía “funciona”.

No le importó mucho que durante 2019 los homicidios culposos superaron con mucho los números de años anteriores, tampoco que durante su gobierno se estén cometiendo un secuestro cada cinco días, menos aún el incremento de los feminicidios y las desapariciones de mujeres. Lo de siempre, la negación de la realidad en aras de seguir representando la farsa.

Enseguida una retahíla de cifras. Nada dijo de la discrecionalidad con la que se manejó el presupuesto el año pasado, de la que dio cuenta Masiosare en estos días. Incluso habla de la lucha contra la violencia de género, a pesar de que la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos presentó cifras que declaran el 2019 como el año más violento para las mujeres en la entidad.

Dijo que su gobierno es transparente y que quien desvíe recursos “pagará las mismas consecuencias que los exsecretarios”. Claro que, hasta ahora no hay ninguno condenado. Luego dijo que la promoción del deporte está en el centro de su administración. “Un deportista más es un delincuente menos”, dijo. Prometió respetar la libertad de expresión a los medios de comunicación. Se dio tiempo para retar: "Bienvenidas todas las críticas, todas las opiniones, pues al final será el pueblo el que juzgue nuestro trabajo".

Finalmente hizo un llamado a los poderes para superar los rencores: “no más divisionalismos” (sic). Luego dijo que “no es tiempo de seguir repartiendo culpas sino de alcanzar soluciones”. Hemos encontrado, dijo, "resistencia al cambio", pero eso "nos fortalece" porque "nada ni nadie nos hará claudicar, ni traicionaremos la confianza que el pueblo depositó en nosotros".

Exhortó entonces a su equipo a "cumplir con su responsabilidad", a "trabajar a su máxima capacidad para el bien de la gente". Ni se ruborizó, ocultó bajo lo atropellado de su lectura, las divisiones que son evidentes entre dos grupos al interior de su gobierno. Luego vino el clásico "no les voy a fallar" y cerró con un “viva Morelos, viva México” y concluyó. El desdén federal, el reparto de culpas y el atropello al español, llenaron el espacio del Centro Cultural durante una hora y media.