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No se han documentado todavía casos de abuso sexual, pero sí de niños que se rentan para ponerlos a trabajar (Imagen: Karla Barba) - Foto: Especial

Debido a la pobreza, "rentan o venden a sus hijos"

De acuerdo con el testimonio de una activista, personas de comunidades marginadas en Morelos, se prestan a que sus hijos menores de edad trabajen para otras personas o incluso los intercambian por mercancías

POR: Jaime Luis Brito, Visitas: 98

Publicado: 13/02/20 05:46

 

El centro de Cuernavaca, donde fuera detenido este martes un catequista acusado de pornografía infantil, es un lugar donde familias que padecen la pobreza extrema “rentan” o incluso, “venden” a sus hijos e hijas a cambio de dinero o mercancía, a redes de hombres que “se aprovechan de la ignorancia o la pobreza” de estas personas.

De acuerdo con el testimonio de una activista, cuyos datos han sido reservados por seguridad, niñas son traídas de las zonas más marginadas de Guerrero y son “ofrecidas” como trabajadoras domésticas a familias, quienes las toman prácticamente “a su cuidado”, aunque no existen evidencias de que se les garanticen sus derechos humanos.

“Hemos visto casos de trata, con niñas y niños que traen de las zonas más marginadas de Guerrero, porque sabemos la situación por la que atraviesa el estado de Guerrero, una situación muy complicada. Se traen a las niñas y a los niños aquí. Ellos (los clientes) les llaman ‘criadas’, pero realmente es una situación de trata y bueno, están ellos están trabajado para una persona”, aunque no existe evidencia de que reciban algo a cambio.

En entrevista, la activista señaló que además, los comerciantes indígenas, provenientes de la zona de Buena Vista de Cuellar, Tepecoacuilco, Tlamacazapa, entre otras, quienes se dedican a la venta de canastos de palma, entre otros productos, “rentan” a sus hijos los fines de semana, para que otras personas los pongan a trabajar vendiendo productos en las calles. Las madres o padres de estos menores reciben una paga económica a cambio del trabajo de sus hijos.

“Hay niñas y niños que los fines de semana se ‘rentan’ y esa renta quiere decir que los padres se los dan a otra persona para que los ponga a trabajar, sobretodo sábados y domingos, y el dinero que generan por esta renta, se lo dan a las mamás y/o a los papás. Y los niños son llevados, no solamente los fines de semana, sino también en vacaciones”, explicó.

Dijo que incluso en las vacaciones son llevados a otras partes del país como parte de ferias, donde no se sabe exactamente la situación que viven. El grupo para el que trabaja la activista ha documentado la “renta” de niños y niñas, pero no ha podido confirmar abuso sexual sobre los menores. “No tenemos más datos para poder decir cuál es la situación real en este abuso a los niños y niñas”, sostuvo.

Lo que sí dijo es que tienen al menos un caso documentado, en donde una familia entregó a su menor hija a un hombre mayor que ella a cambio de mercancía, y cómo esta familia regresó a su comunidad diciendo que no había delito que perseguir, pues la niña se quedó a gusto en el lugar como pareja del hombre que “pagó” por ella.

“Nos tocó documentar la venta de una niña, sin embargo, fue muy doloroso ver la forma en que se burlan, estas personas, de las leyes. La mamá va y la deja con un tipo, un tipo más grande que ella. El tipo es mayor de edad y ella no, una niña. Ella es cambiada por mercancía. Después nos dice: ‘no hay delito qué perseguir, ella se quedó ahí, cumplimos nuestro cometido’, pero es un delito, porque fue vendida a cambio de mercancía”, relató.

Advirtió que no es extraño que en estos días haya sido detenido un catequista de la Diócesis acusado de pornografía infantil, porque “a veces se abusa de la tecnología y de la ignorancia y la pobreza de las familias, para que participen de manera inocente en este delito tan grave como es la pornografía infantil”, concluyó.