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Latinoamérica, la crisis - Foto: Especial

El camino de la vida: Cinco lecciones de la revuelta en América Latina

Hace un recorrido por los sucesos que ocurren en el continente, los suscesos políticos, así como la participación del imperialismo estadounidense; a partir del análisis de las premisas deja cinco lecciones para los gobiernos de Latinoamérica

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 322

Publicado: 13/11/19 08:30

 

Los recientes sucesos, de los cuales hemos sido testigos, en varios países de nuestra América Latina, deben ser interpretados y analizados de modo tal que, crítica y autocríticamente, permitan extraer una serie de lecciones que debemos tomar en cuenta para la organización de nuestro pensamiento y acción.

Es necesario, antes de señalar las lecciones que tales sucesos nos dejan, presentar las premisas que fundamentan nuestra reflexión y argumentación:

PREMISA UNO. Los sucesos políticos que se han expresado en Haití, Ecuador, Chile y, recientemente, Bolivia, amén de los que se han venido expresando desde antes en la República Bolivariana de Venezuela, pese a mostrarse en diferentes países o naciones, deben interpretarse, además de localmente, como fenómenos de naturaleza regional. Es decir, no se encuentran divorciados los unos de los otros.

PREMISA DOS.  A pesar de que se concibe legitima la premisa uno, no podemos omitir en la reflexión un conjunto de valoraciones particulares o locales que, dentro de cada una de estas naciones, han favorecido los orígenes y el desarrollo de dichos acontecimientos.

PREMISA TRES. Dentro del conjunto de las condiciones particulares o locales que en cada una de estas naciones ha favorecido los orígenes y desarrollo de dichos acontecimientos, debemos tomar en cuenta que cada una de éstas no son monolitos ideológicos, sociales, políticos o económicos; sino que, tal como ocurre en las relaciones entre el Imperialismo Estadounidense y las naciones latinoamericanas, dentro de cada uno de estos países se expresan también intereses ideológicos, políticos, económicos y sociales a los que responden los diferentes sectores o clases sociales. En este sentido, las contradicciones internas deben incluirse en nuestra interpretación. 

PREMISA CUATRO. Regionalmente hablando, no podemos soslayar el hecho de que el papel injerencista e intervencionista del Imperialismo Estadounidense ha alimentado, favorecido y diseñado una serie de acciones orientadas al mantenimiento de los gobiernos latinoamericanos, así como de sus políticas económicas y sociales, que responden a sus intereses del sostén de las relaciones de dominio-subordinación con respecto a éste mismo; mientras que, por otro lado, ha diseñado y favorecido un conjunto de acciones orientadas a la desestabilización y eliminación de los gobiernos que no responden a esta lógica imperial.

Con base en estas cuatro premisas, presentaré lo que considero las lecciones que debemos extraer de estos sucesos sociopolíticos.

PRIMERA LECCIÓN. A lo largo de la historia documentada de la relación entre los EUA (el Imperialismo Estadounidense) y el resto de las naciones latinoamericanas, encontramos el hecho incontestable de que, de una o de otra manera (“haiga sido como haiga sido”), los EE.UU. han eliminado, tirado o depuesto prácticamente todos los gobiernos que no responden a sus dictados e intereses (quizá la única excepción sea Cuba). En virtud de ello, podemos interpretar el hecho de que el Imperialismo Estadounidense tratará, por los medios a su alcance, de deponer dichos gobiernos.

SEGUNDA LECCIÓN. Los medios de los cuales se sirve el Imperialismo Estadounidense para deshacerse de los gobiernos adversos a sus intereses e imponer gobiernos subordinados a los mismos, consideran factores económicos, ideológicos, políticos, militares y mediáticos. Asimismo, es importante reconocer que favorece la agudización de las contradicciones internas dentro de cada nación, aliándose y apoyando a las clases y grupos sociales afines a sus intereses. También se ha valido de instrumentos multilaterales, como pueden ser el Consejo de Seguridad de la ONU (considerado por muchas naciones la estructura más antidemocrática que existe) o, en nuestra región, a través de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

TERCERA LECCIÓN. Cuando estos instrumentos y programas de acción no son suficientes para alcanzar sus propósitos, como último recurso, recurre a la intervención militar directa. Empero, siempre trata de evitar este último recurso por sus costos políticos.

CUARTA LECCIÓN. No podemos, sin embargo, reconocer que sean suficientes estas circunstancias para explicar satisfactoriamente la fenomenología que hoy observamos en América Latina. Los gobiernos que en nuestra región son considerados de izquierda (variopintos, por cierto, pues esta categoría hoy confusa, incluye diferentes posturas ideológicas y políticas que no necesariamente concuerdan en sus propósitos y sus medios), a la hora de proyectar e instrumentar las acciones políticas, sociales, económicas, militares y mediáticas han cometido una serie de “errores” que el Imperialismo Estadounidense, así como las “fuerzas vivas” internas en cada nación aprovechan para operar los derrocamientos políticos de los mismos. Enseguida referiremos los que se consideran más trascendentes: a) los gobiernos en cuestión han mostrado una omisión en la política de “formación de cuadros” que permita la continuidad del proyecto económico-político nacionalista o socialista con la posibilidad de renovar a sus direcciones y representantes, b) el “caudillismo” ha impedido dicha “formación de cuadros”, dado que la consideración de la insuperabilidad, infalibilidad e imprescindibilidad de tales líderes es inevitable, por ende, se instrumentan mecanismos que aseguren la continuidad y la repetibilidad de su permanencia en el poder, c) la sujeción de tales gobiernos y liderazgos políticos a las políticas de una “Democracia Representativa” ata a los mismos a la acomodación de lo procesos electorales, y las herramientas legislativas que los sustentan, a sus propios intereses ideológicos y políticos. Tales circunstancias los llevan a transformaciones de sus respectivas Constituciones para favorecer su permanencia, d) estas políticas y visiones que sustentan tales eventos relegan a los sectores populares diversos al único papel de apoyar a sus dirigentes y gobernantes sin más participación que recibir los beneficios de las políticas que instrumentan éstos.

QUINTA LECCIÓN. Los gobiernos en cuestión (exceptuando Cuba, Nicaragua y Venezuela) han mantenido a las fuerzas armadas o a los ejércitos que preexisten a sus formas de gobierno, así como a sus políticas. Este hecho ha mostrado que dichas estructuras son las que favorecen los Golpes de Estado (recuérdese el gobierno del Dr. Salvador Allende en Chile, Ecuador y ahora Bolivia). Estas son las primeras cinco lecciones que considero imprescindibles para el análisis.