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Las protestas en Chile continúan - Foto: Especial

El camino de la vida: ¿Qué pasa en Chile?

A la memoria del Dr. Salvador Allende, del poeta Pablo Neruda y del cantor Víctor Jara; al combativo pueblo chileno; el autor hace un recuento de lo que ocurre en Chile desde la llegada de la Unidad Popular hasta el momento actual

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 338

Publicado: 30/10/19 08:10

 

El triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959, mostró fehacientemente que no había concluido el período de “las revoluciones” en diversos países del mundo.

Era un momento muy claro del período de “La Guerra Fría”. El 5 de marzo de 1953 había muerto I. V. Stalin y Nikita Khrushchev, desde ese momento, hasta el año de 1964, fue el dirigente de la URSS, durante una muy significativa parte de la llamada “Guerra Fría”. Nikita fue reemplazado por Leonid Brézhnev hasta su muerte, en 1982, prácticamente hasta el fin de la susodicha Guerra Fría.

El triunfo de la Revolución Cubana mostró, además, que en América Latina era posible organizar y conducir procesos revolucionarios exitosos sin un ejército regular. Influyó determinantemente en otras naciones de nuestra región, de modo tal que, entre el año de 1960 y 1975, surgieron y se desarrollaron los Movimientos Armados Revolucionarios más importantes; entre ellos podríamos referir: las FARC (1964), el Asalto al Cuartel Madera en Chihuahua (1965), el Frente Sandinista de Liberación Nacional (1961), EGP, Guatemala (1972), las FPL-Farabundo Martí, El Salvador (1970), El Partido de los Pobres, Guerrero (1967), MLN-Tupamaros, Uruguay (1960), entre otros. Como registra la historia, únicamente el FSLN en Nicaragua, logró una revolución triunfante.

Sin embargo, es importante destacar el hecho de que NO SÓLO fue determinante el triunfo de la Revolución Cubana para el surgimiento de tales movimientos de liberación en América Latina. Asimismo, de manera fundamental, las condiciones internas –en sentido económico, político, social, cultural e ideológico— fueron razón suficiente para propiciar las condiciones que favorecieran los orígenes y el desarrollo de dichas expresiones político-militares, que no encontraron puertas abiertas para una participación política democrática.

Dictaduras, miseria y pobreza generalizadas, ausencia de políticas públicas de seguridad social, corrupción e impunidad desmedidas, ausencia de justicia real, represión a cualquier expresión distinta a la de los gobernantes, etcétera, fueron el “caldo de cultivo” interno.

Al llegar al año de 1970, la Unidad Popular en Chile (una coalición de partidos, movimientos y sindicatos de izquierda) postuló al Dr. Salvador Allende para la presidencia de la república; el Partido Comunista Chileno, por su lado, postuló al poeta Pablo Neruda, cabe destacar que este último declinó en favor del Dr. Salvador Allende, quien ganó las elecciones y asumió la presidencia ese año de 1970.

El gobierno presidido por el Dr. Salvador Allende se propuso alcanzar el socialismo de maneras gradual y pacífica, puesto que, a diferencia de Cuba, llegó al poder por la vía electoral.

La Guerra Fría aún no concluía, de modo que el Imperialismo Estadounidense, a través de su embajada en Chile y mediante la CIA, organizó, financió y promovió un Golpe de Estado Militar contra el gobierno legitimo de del Dr. Salvador Allende y contra el pueblo chileno. Los generales Augusto Pinochet, Gustavo Leigh, César Mendoza y José Toribio Merino condujeron el Golpe de Estado y formaron la Junta Militar. También, con el apoyo y subordinación de los militares argentinos, uruguayos y paraguayos fraguaron el secreto “Plan Cóndor” para acabar con las democracias en el sur de América y, decían, “terminar de raíz con el comunismo y los comunistas”.  A fuego y sangre, con golpes de estado militares, se impuso el período más negro y sangriento en la historia de Sudamérica.

Una vez empoderados, modificaron las Constituciones Políticas para perpetuar y asegurar su impunidad y para someter a sus pueblos. A sangre y fuego instrumentaron como Modelo Económico el Neoliberalismo, a tal extremo, que la pobreza y la miseria fueron el resultado más obvio. Al privatizar todo, privaron a las grandes mayorías de condiciones dignas de vida y trabajo. Las Dictaduras fueron cayendo una a una, incluyendo la chilena; sin embargo, en Chile, no cambió un ápice la política neoliberal ni la constitución política de los dictadores. Los “gobiernos democráticos” que sucedieron al dictador, siguiendo el gatopardismo de Lampedusa, no modificaron ni las políticas económicas ni la constitución política, es decir, del Imperialismo Estadounidense. Más aún, como vemos hoy, tampoco la política represiva con los instrumentos militares.

Aquí está la cuestión. Ni los sucesos de Ecuador, ni los de Chile surgieron por generación espontánea. Ni los sucesos de Ecuador ni los de Chile obedecen a la “chispa” que incendió la pradera, trátese de los incrementos a la gasolina o al metro. Lo que sucede, parafraseando al poeta Javier Sicilia: “en América Latina ya estamos hasta la madre de neoliberalismo, de corrupción, impunidad, represión, violencia e instrumentos dictatoriales”.