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La represión del Estado mexicano contra los jóvenes - Foto: Especial

El camino de la vida: 2 de octubre

En 1968, México mantenía un conjunto de diferencias políticas que ni la Revolución ni el régimen cardenista habían logrado resolver; en medio de un régimen autoritario surgió el movimiento estudiantil

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 205

Publicado: 02/10/19 05:25

 

In memoriam. Don Miguel León Portilla, quien nos legó La Visión de los Vencidos, El Reverso de la Conquista, la voz de los Quince Poetas del Mundo Náhuatl; la voz, pensamiento y escritos del Rey y Tlamatini Nezahualcóyotl, el Náhuatl, El Destino de la Palabra, y más, mucho más, ha partido al lado de nuestros ancestros... Así sea...

 

Hoy, Dos de Octubre se recuerda aquél, el mismo en el cual, en el año de 1968, en la Plaza de la Tres Culturas, en Tlatelolco, por órdenes expresas del Gobierno en turno, se reprimió salvaje, brutal y criminalmente a los estudiantes que participaban de ese gran Movimiento Estudiantil y Popular en nuestro México. Nadie que tenga conciencia podrá olvidar el hecho y su significado histórico.

Algunos consideran que este evento culmina una etapa de luchas impulsadas por la libertad y la democracia en México y que de ese momento en adelante vendría un proceso de "democratización" progresiva que nos ha conducido al lugar que ahora habitamos políticamente.

Otros, consideramos que este evento culminaba, de manera clara, una muestra fehaciente de que los canales y vías de lucha pacifica y democrática encontraban cerradas las puertas en México. Entre otros, para el año de 1962, nuestro José Revueltas publicaba su breve Ensayo sobre un Proletariado sin Cabeza, mostrando en éste que las luchas directas de masas y del pueblo eran la opción. Recordemos que también Pepe Revueltas, habiendo sufrido varios encarcelamientos en Lecumberri y las Islas Marías otra vez fue encarcelado en Lecumberri en 1968.

Tengamos presente que el movimiento estudiantil popular de 1968, como consecuencia directa de la represión a un conflicto muy menor de combate callejero entre grupos de porros estudiantiles, el 22 de julio de ese año, en la Ciudadela; “los araños” (de la preparatoria Isaac Ochoterena de la UNAM) y “los ciudadelos” (de la escuela Vocacional 5 del IPN), es insostenible. Tampoco podemos asumir que la represión a la marcha del día 26 de julio, convocada por la FNET del politécnico y la CNDE (afiliada al PCM) hubiera incendiado más el primer hecho comentado.

Recordemos que México no terminaba de subsanar un conjunto de diferencias ideológicas y políticas que ni la Revolución Mexicana ni el gobierno del General Lázaro Cárdenas habían resuelto.

Recordemos, sólo para documentar la lucha constante del pueblo por su emancipación y, en contrapartida, la política represiva y criminal de los gobiernos emanados del ya para entonces PRI.

El 23 de mayo de 1962, es asesinado en Morelos, con toda su familia, por el Ejército Mexicano, el dirigente campesino Rubén Jaramillo; el 23 de septiembre de 1965 un grupo de jóvenes valientes (manque les pese a algunos) en Ciudad Madera, Chihuahua, intentaron tomar por asalto el Cuartel Madera, cabe destacar que este evento marca el inicio de los movimientos armados revolucionarios en México.

El 13 de enero de 1965, meses antes del asalto al Cuartel Madera, un movimiento de residentes médicos e internos (AMMRI) realiza un conjunto de acciones de demanda de mejoras salariales, como de estudio y trabajo; entre los años de 1958 y 59, por un lado, el movimiento de trabajadores ferrocarrileros realiza la demanda de mejoras salariales y, finalmente, estalla la huelga en el año de 1959, ésta fue salvajemente reprimida y sus dirigentes, entre ellos los más connotados, Demetrio Vallejo y Valentín Campa, fueron encarcelados en Lecumberri; esos mismo años, los maestros realizaron una serie de huelgas y un movimiento social en la que participaron connotados dirigentes como Iván García Solís y Othón Salazar, cabe resaltar que este movimiento fue salvajemente reprimido y sus dirigentes, lo mismo que Vallejo y Campa fueron enviados a Lecumberri.

La misma receta enfrentaron los trabajadores tranviarios, que recibieron igual tratamiento que los médicos residentes e internos, que los ferrocarrileros y que los maestros.

Por otro lado, las universidades no recibieron mejor atención, entre los años de 1965 y 1970 las universidades: UMSNH, BUAP, UABJO, UAS y UAGro fueron agredidas política y militarmente.

Es decir, la política impulsada por parte de los gobiernos nacidos del PRI, hasta el año de 1968 no había mostrado otra respuesta que no fuese la represión abierta y sistemática y la criminalización y judicialización de las luchas democráticas; esta política mostró lo que el dirigente de la Revolución China, Mao Tse-Tung, expresó magistralmente: “una sola chispa puede incendiar la pradera si la hierba ha venido secándose a lo largo del tiempo”. Parece claro que la chispa fue la represión al conflicto entre “los araños” y “los ciudadelos” y, la llama se avivó con la represión a la marcha del 26 de junio.

No caben aquí las absurdas y estúpidas suposiciones de que el movimiento estudiantil popular de 1968 fue producto de la intervención cubana y soviética para imponer el comunismo en México y para sabotear las olimpiadas, que se celebrarían ese mismo año en nuestro país. Esa ha sido la especie infundada, esparcida y propalada por los agoreros de la ultra derecha y de quienes se niegan a reconocer la justeza histórica de este movimiento.

Por ello, cerramos esta colaboración con esta sentencia:

¡2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!