Cuando sea demasiado tarde… Contido Sentrario
La infraestructura y la administración en temas de Movilidad para nada se dedican a mejorar el bienestar y la calidad de vida de la ciudadanía, reflexiona el autor
Por: Gabriel Dorantes Argandar, Visitas: 1622
Buen día. Usted, señor conductor. Usted, señora conductora. Acérquense un momento, platicaremos de un tema muy importante para todos nosotros. Es hora de hablar sobre la necesidad de considerar a los demás antes que a uno. Yo sé que usted tiene prisa, hay que recoger a los niños, hay que aguantar a los vacíos de moral que padecen los compañeros de trabajo, hay que sortear a los asaltantes en potencia y a todos y cada uno de aquellos individuos que tienen como fin el impedirnos llegar a nuestro destino. A mis todavía 37 años estoy convencido de que fue mala idea hacer que el día tuviera sólo 24 horas. El día no alcanza para todo lo que hay que hacer, y los traslados en Cuernavaca ya no son de 20 minutos. ¿Cerraron esa porquería que hicieron sobre el Libramiento? Ya no llegó usted a su destino. La gente me pregunta por qué me gustan las camionetas grandes de ruedas altas, y no los deportivos de gran motor, con poco espacio dentro de las salpicaderas. “Cuando vivas en Cuernavaca por varios años, entenderás por qué me gustan las camionetas altas”, es lo que suelo contestar a tales cuestionamientos.
Ya no hablemos de los cientos de miles de topes que hay espolvoreados por toda la entidad. Estoy dispuesto a apostar unos tacos de barbacoa con consomé para desayunar a aquella persona que me diga cuál es el tramo carretero que más topes tiene, dentro de la demarcación del glorioso estado de Morelos. Mi gallo es el tramo entre Amayuca y Tepalcingo. La última vez que hice ese recorrido (hace como un año), eran como 20 topes en los 15 kilómetros que hay de carretera. Un viaje que debería de hacerse en 15 minutos, toma más del doble. La infraestructura carretera contemporánea ha hecho suyo el objetivo de agredir al conductor para que éste comprenda que es necesario circular a baja velocidad y con conciencia de aquellos que lo rodean. ¿No sería más fácil generar conciencia en los conductores para que sean más cautelosos al momento de conducir?
Pues aparentemente no, más de 30 años de residir en Morelos me ha demostrado que la infraestructura y la administración en temas de Movilidad para nada se dedican a mejorar el bienestar y la calidad de vida de la ciudadanía. Por favor, no lean una crítica a quien sea que sea el Secretario de Movilidad (o como sea que se llame esa Secretaría hoy en día). No lo conozco, no sé quién es, y no creo que sea ni mejor ni peor que las últimas 6 personas que han ocupado ese puesto. Una vez conocí a un Director de Protección Civil que era Contador de profesión, el tema es mucho más fundamental en su esencia. El gobierno no nos va a salvar, muy por el contrario. Somos nosotros los que tenemos que sobrevivir a este gobierno, así como hemos sobrevivido (los que lo hemos logrado) a los anteriores. Es por ello que lo invito a usted, amable lector, a tomar en cuenta tres consideraciones fundamentales al realizar su traslado por la jungla de asfalto. Primero: dejar pasar antes de aventarse. Lo sé, lo sé. “Si no te avientas, nunca vas a pasar”, ¿cierto? Falso. Mientras más nos aventemos para obtener el paso, menos vamos a conseguir obtenerlo y más haremos por crear caos y desorden. Si no tiene por costumbre hacerlo, vea el fútbol americano este fin de semana. ¿Ha observado usted cómo hacen los corredores para atravesar la línea de scrimage? Buscando los huecos y esperando las oportunidades. Pues de la misma manera, no sirve de nada aventarle el coche a los embotellamientos. Espere su turno.
Segundo, comunique sus intenciones. ¿Cuántas veces ha escuchado usted la frase “prefiero que no sepan lo que voy a hacer”? Pues es falaz. La primicia fundamental de la supervivencia vial es la comunicación. ¿Cómo haré por incorporarme con seguridad a esta vía? Comunicando a los demás conductores cuáles son sus intenciones para que ellos tengan tiempo de reaccionar y ajustar su trayectoria a la de usted. Tom Vanderbilt (2008), en su libro Traffic, afirma que el problema fundamental del tráfico yace en la comunicación. La siguiente ocasión que se encuentre usted en un semáforo en rojo (que si tuvo usted la amabilidad de respetar, le doy las gracias), fíjese en sus compañeros conductores. Todos miran hacia adelante, en dirección al semáforo. ¿Cómo hace uno para cambiar de carril? Se requieren de esfuerzos extraordinarios para llamar la atención de los demás conductores para realizar una maniobra. ¿Qué es lo que se esperaría de un conductor? Que se aventara. Agredir a los demás conductores es más fácil, más económico en términos de la disponibilidad de recursos cognitivos, y más eficiente en términos del uso del tiempo. Busque primero comunicar sus intenciones ANTES de realizar sus maniobras.
Finalmente, la tercera consideración de esta columna es no circular en sentido contrario. Nunca. Never. PLEASE, NO MORE. Cada vez que llego a un semáforo y civilizadamente me formo detrás de los 20 autos que también están esperando que el semáforo se ponga en verde, tengo que además considerar a los conductores que tienen como costumbre circular en sentido contrario para evitar tener que esperar. Si usted acostumbra hacerlo, por favor, no lo haga más. Piense usted que por ahorrarse dos o tres minutos de espera, podría lastimar a alguien. No se moleste en pensar en el bienestar del otro individuo. Sólo cierre los ojos e imagínese la cara de un niño de cinco años que desaparece debajo del cofre de su auto mientras usted conduce en sentido contrario y a exceso de velocidad. ¿Es ese un recuerdo que le gustaría tener por el resto de su vida? Las cosas que le ocurren a su alrededor también le ocurren a usted, y también es usted partícipe de ellas. Tenemos que trabajar juntos. La Movilidad no es responsabilidad de las personas que la administran, es responsabilidad de las personas que la ocupan.
Los vehículos automotores son maquinaria pesada, y deben de ser tratadas como tal. Usted no conduce un coche, lleva la guía de una mole de acero y plástico que pesa más de una tonelada y es capaz de terminar con hasta una veintena de vidas en treinta segundos. Opérela con respeto y maestría, de lo contrario, el vehículo lo operará a usted.
* Profesores Investigador del Centro de Investigación Transdisciplinar en Psicología de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
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