Masiosare agencia de noticias

Masiosare
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel López Obrador, en imagen de archivo - Foto: Especial

Al Tiempo: Polarización política a quién beneficia

Hace un recuento histórico por distintos momentos en los que la polarización se ha hecho presente en la sociedad mexicana

POR: Francisco Javier Bermúdez, Visitas: 141

Publicado: 06/08/19 09:14

 

México vive una polarización social y por ende política desde el inicio de la campaña presidencial del 2018 y hoy a ocho meses de haber iniciado el nuevo gobierno federal encabeza por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ésta se ha recrudecido y es nota todos los días en redes sociales, noticias, debates de opinión en televisión, columnas políticas y hasta tema de discordia en centros de trabajo y hogares, pero no es la primera vez que ocurre esto en México y no es privativo de nuestra nación.

En Argentina, Perón fue un genio de la comunicación, a la que empleó como medio para incitar a la población a confrontarse, expresar sus resentimientos y procurar enemigos del pueblo. La existencia de una verdad única que explica la historia y la realidad cotidiana, le permitió al caudillo sudamericano polarizar a la sociedad y construir una base de apoyo profunda y duradera. Sin embargo, la consecuencia de su estrategia fue la polarización permanente de su sociedad y, en lo económico, su empobrecimiento sistemático. Argentina a pesar de tener un potencial económico que lo ubique como una gran potencia ha tenido la desdicha de vivir en permanente conflicto y tres cuartos de siglo, desde Perón, Argentina sigue siendo una nación de altibajos constantes.

México ha sido una nación de contrastes desde hace siglos, en donde a pesar de los grandes movimientos sociales armados, como la Revolución Mexicana, no ha habido justicia social, la riqueza de la nación genera grandes intereses económicos que manipula la política para el beneficio de una cúpula minoritaria y cada vez más ambiciosa y voraz, mientras que la base de la sociedad marginada y empobrecida, guarda por generaciones resentimiento, desasosiego y crisis que son el alimento para la confrontación y la polarización.

Un ejemplo de la polarización social y política en México fue la Guerra de Reforma de 1857 y la Guerra Cristera en 1926. En la primera, los conservadores en gran parte de la historia del México independiente, insistían en un gobierno con poder absoluto y un tejido social similar al existente durante la época virreinal en México, es decir, pobreza y desigualdad. Con el nacimiento de la Constitución de 1857, los liberales cortarían con el pasado para dar paso en México a un gobierno con tintes liberales, sin el involucramiento en éste de las esferas de poder afines a las élites conservadoras.

Después, en 1910, los conservadores con el apoyo de la Iglesia Católica, como siempre brindan apoyo al reaccionario régimen de Huerta y esto hace emerger una creciente tirantez sobre todo a partir del ascenso del grupo constitucionalista con Obregón y más tarde, Calles , quien aplica en 1926, con rigor y de forma radical la denominada Ley Calles, generando la indignación de la Iglesia Católica y los conservadores en estados como Jalisco, Michoacán, Aguascalientes, Colima y Guanajuato, en los que perdieron la vida más de 70 mil mexicanos, polarización extrema.

Sí, la polarización, entonces, no es cosa nueva en México. Descubrir quien la propicia es como el dilema de quien fue primero, el huevo o la gallina, después de la Guerra Cristera, los conservadores se acomodaron al estilo de los gobiernos emanados del PRI, que decidieron negociar con ellos para evitar confrontaciones y no fue hasta que éstos asaltaron el PRI y llevaron al poder a sus hombres, implementando políticas neoliberales cuando se sembró la semilla de una nueva polarización social y política que brotó con el surgimiento del Frente Democrático Nacional en las elecciones de 1988, encabezado por hombres brillantes de izquierda, como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Múñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros que abandonaron el PRI, tras considerar que el partido se había alejado de los principios que le dieron origen en la Revolución Mexicana. A partir de ese momento surge la esperanza de un cambio en México y los grupos de poder le cierran el paso a la izquierda, ofrecen a cambio, una alternancia peor aún, con el PAN y llega Vicente Fox, siendo notoriamente infausto su gobierno y la sociedad desilusionada y enojada decide votar por la izquierda con Andrés Manuel López Obrador al frente y Felipe Calderón, quien por cierto admite que su padre fue correo cristero, al darse cuenta de que no podía contener a su rival, implementa una campaña de odio, orquestada por español Emilio Solá y el estadounidense Dick Morris, se polariza nuevamente la sociedad de forma abrupta y se orquesta otro gran fraude electoral en la historia reciente de México, con robo hormiga, apertura de paquetes electorales, fraude cibernético, falseo de actas y todo lo que ya sabemos.

Los conservadores y las élites en México acusan a Andrés Manuel López Obrador de generar odio y confrontación, pero esto no es cierto, la derecha y la ultraderecha en México, vuelve a implementar la estrategia que les funcionó en 2006, la estrategia de confrontación en esta ocasión al nuevo gobierno que apenas inicia, similar a la del 2016 que fue la campaña de odio y miedo más feroz de la historia reciente en Latinoamerica, quizás sólo comparada con la misma estrategia lanzada en Chile contra el doctor Salvador Allende y después del golpe que encumbró a Pinochet.

Para muestra hay que ver las entrevistas que les hacen a los participantes de las marchas fifís contra López Obrador en el Ángel de la Independencia, se exhibe la intolerancia, el odio y el clasismo de la minoría conservadora de México. Revisando la historia, podemos comprender quien se beneficia con la polarización en este momento. No es el Presidente de la República ni el nuevo gobierno, le apuestan a la desestabilización y la confrontación para sacar raja política, pero olvidan que la característica nodal de las naciones que crecen y tienen éxito, es la cohesión social y el consenso, lo que les permite atacar los males que nos aquejan, como la pobreza, el estancamiento económico y la violencia.