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Al exfutbolista se le acaba el tiempo. ¿Se prepara para decir adiós? - Foto: Margarito Pérez Retana

Tiempos Modernos: Se va, se va…

Los 90 minutos del partido se le agotan a Cuauhtémoc Blanco y el nerviosismo se siente entre aquellos más cercanos al exfutbolista; dos salidas: la renuncia o la cirugía mayor al gobierno, no hay más

POR: Jaime Luis Brito, Visitas: 3352

Publicado: 06/07/21 11:55

 

En los pasillos del Palacio de Gobierno los trabajadores cruzan miradas y sonríen, mientras los funcionarios más cercanos se ven cada vez más nerviosos, eso cuando van, porque en realidad ni se presentan mucho. Es claro que el tiempo del exfutbolista se acaba. Solos, derrotados, paralizados, cercados, luego de las elecciones de hace un mes, los grupos políticos que han blindado la incapacidad de Cuauhtémoc Blanco Bravo, comienzan a resquebrajarse.

En dos meses, la nueva Legislatura asumirá el cargo y en la agenda están los pendientes que pueden resolverse con ciertas condiciones: 1) que Cuauhtémoc Blanco deje el gobierno y venga alguien de la coalición (Morena-PT-Nueva Alianza -el PES ya no pinta, dejó de existir en los hechos-) para que con un nuevo equipo enfile un nuevo rumbo; o, 2) que haya una cirugía mayor al gabinete, se reforme la ley y se cambien y desaparezcan secretarías, esto implica desaparecer, entre otras, la jefatura de la Gubernatura de José Manuel Sanz (con todo y su millonario presupuesto), además de la salida de quienes ocupan la secretaría de Gobierno, la Comisión de Seguridad, la de Hacienda, la de Movilidad y Transporte, e incluso, oficinas que sólo consumen dinero a manos llenas sin hacer nada, como la oficina de “Comunicación”.

Ahora bien, no son autoexcluyentes. Podría ser que primero haya una cirugía mayor al gabinete y eso termine con la renuncia de Blanco Bravo, dándole una salida “digna” y la posibilidad de salir librado de las múltiples investigaciones que ya pesan sobre su cabeza. Para ello tendría que implementarse una estrategia similar a la que aplicó el PAN con Sergio Estrada en 2003, cuando pasadas las elecciones intermedias, Jesús Giles Sánchez tomó posesión en el Congreso local y luego pidió licencia para ocupar la Secretaría de Gobierno.

El panista hoy fallecido asumió el gobierno de la entidad para poner un orden y levantar el desastre que el infeliz verificador había dejado a su paso por la gubernatura. Giles Sánchez recompuso entonces el gobierno y ello permitió que tres años después el PAN mantuviera el gobierno con Marco Antonio Adame Castillo a la cabeza.

La diferencia, al menos una de ellas, con la actual situación es que Cuauhtémoc Blanco no tiene partido político que lo respalde en Morelos, menos aún a nivel nacional. Así que lo único que pudo hacer fue acudir de rodillas a Palacio Nacional para pedirle al Presidente que lo salve. Dos semanas después de la elección, Andrés Manuel López Obrador por fin accedió a ver al estropeado exfutbolista. Ahí se marcaron las condiciones y se echó a andar el cronómetro.

Los 90 minutos se le agotan al americanista, pues además, el estado de Morelos aparece un día sí y otro también en los titulares nacionales por los problemas de inseguridad. Incapaz, el equipo que trajo desde Veracruz, simplemente o no funciona o ya se amafió con las bandas delincuenciales. Porque el fin de semana pasado sólo fue una dura muestra de cuan descompuestas están las cosas para las y los morelenses.

El próximo 1º de septiembre, la nueva Legislatura asumirá el cargo y a partir de ese momento los minutos se volverán segundos. Blanco Bravo deberá pagar todas las facturas en las que aparece su firma, porque al final, sus compinches, esos que hicieron los cargos al erario, saben que el responsable último de todo, sigue siendo el gobernador. En Palacio Nacional ya evalúan la importancia de poner un ejemplo con algún gobernador o exgobernador aliado para dar muestra de su compromiso en el combate a la corrupción.

Al tiempo…

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