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La resistencia social - Foto: Especial

El camino de la vida: ¿Resiliencia o resistencia?

Notas sobre la resiliencia ¿o será también la resistencia?; la vida se enfrenta con dignidad y cuando no queda de otra, con resistencia, dice el autor

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 204

Publicado: 14/05/21 07:25

 

Tal Vez…

“Tal vez tenga que perder mi sustento. / Tal vez tenga que vender mi ropaje y mis sabanas. / Tal vez tenga que trabajar en la cantera, de mozo de carga o basurero. / Tal vez me vea abocado a buscar entre los excrementos de los animales el grano de trigo. / Tal vez tenga que dormir, desnudo y hambriento. / Pero, enemigo del sol, no me rendiré, / y hasta el último aliento de mis venas resistiré.

Tal vez me despojes el último palmo de mi tierra. / Tal vez devoren mi juventud tus carceleros. / Tal vez te apropies de la herencia de mi abuelo: muebles, pertenencias y aljibes. / Tal vez quemes mis versos y mis libros. / Tal vez des mi cuerpo de comer a tus perros. / Tal vez mantengas mi aldea bajo la pesadilla del terror. / Mas, enemigo del sol, no me rendiré / y hasta el último aliento de mis venas resistiré.

Tal vez apagues la vela en mi noche. / Tal vez consigas que añore un beso de mi madre. / Tal vez puedas insultar a mi pueblo, mi padre, mi niño y mi niña. / Tal vez aproveches un despiste del vigilante de mis sueños. / Tal vez un cobarde falsifique mi historia con sus absurdos mitos. / Tal vez impidas que mis hijos tengan un vestido nuevo el día de la fiesta. / Tal vez burles a mi compañero con tu mascarada. / Tal vez levantes muros y más muros a mi alrededor. / Tal vez atormentes mis días con un relato humillante. / Mas, enemigo del sol no me rendiré, / y hasta el último aliento de mis venas resistiré.

Enemigo del sol en puerto se engalana, suenan las albricias, / clamores de alegrías, gritos y algarabía, / suenan en las gargantas, los cánticos y los versos de aliento. / En el horizonte se divisa un velero, / desafiando el viento, las olas, navega entre la confusión, y el caos, / es el retorno del desafiante por el mar de las tinieblas. / Es el resplandor de la luz que guía al refugiado. / Por él y por ella, juro que no me rendiré. / Y hasta el último aliento resistiré”.

Samih AL Qassim

 

Ahora que por todos los lugares se le pronuncia, ahora que por diversos medios se escribe su nombre, ahora que los discursos se engolan con la naturaleza de su sonido, ahora que con diversos fines semánticos, ideológicos y políticas se acude a dicho concepto, por lo demás incomprendido y sobreutilizado; ahora mismo considero pertinente poner el punto sobre las íes para precisar el sentido y el significado que posee el término “Resiliencia”.

Se le refiere como “Resiliencia económica”, “Resiliencia política”, “Resiliencia social”, “Gobierno resiliente”, “País resiliente”, “Sociedad resiliente”; ¡Vamos!, resulta que ahora la “Resiliencia” es vista, leída y pronunciada, por todos lados; sin embargo, el término Resistencia, permanece ausente de esta lógica discursiva.

Ahora mismo que el pueblo palestino enfrenta con ira, valor y esperanza al “Goliat Sionista”, pienso que el término, en sentido social más que psicológico, debiera ser, sin duda alguna, el de Resistencia.

Sin embargo, personalmente hablando, lo decía, primero, y lo escribía después:

“De alguna manera se va descubriendo que la vida se enfrenta de una sola manera: Uno, con dignidad; y cuando no queda ésta, con resistencia; y cuando no queda ésta, con resistencia; porque cuando no se tiene otra fuerza hay que resistir, y después de resistir, de alguna manera uno se levanta… Pero no hay mal que dure cien años, ni discapacitado que los aguante.

En el caso de los que tenemos secuelas de polio, o somos sordos, o somos ciegos, no tenemos el mundo destruido; creemos que tenemos limitaciones para enfrentar un mundo que puede no estar destruido, quizás tengamos destruida la esperanza de seguir luchando, quizás algunos tengan destruida la dignidad, quizás algunos tengan destruido el valor, o quizás otros ni siquiera lo hayan construido; pero de lo único que estoy completamente cierto y seguro es, como decía Rudyard Kipling, en uno de sus clásicos poemas (If):

“Si cuando todo está perdido, / si cuando todo lo has apostado y lo has perdido, / si cuando no tienes nada en el universo, / no te queda más que una voz interna que te dice:/ ¡Resistid! / Y resistes, / tuyo será el mundo y, / entonces serás hombre hijo mío…” /.

¡Se acabó esto!”

(Enrique Alvarez: La Vida pasada en Limpio, Macario Producciones, José Peguero, 1988; Historias de vida y algo más, José Enrique Alvarez A., BookYachay, 2019, Pp 20-22)

 

Sé bien que la idea de utilizar el término resiliencia dentro del ámbito de la psicología se debe a Boris Cyrulnik y, pese a no haberlo referido con este concepto, tanto Bruno Bettelheim como Víctor Frankl, en varios de sus libros y escritos refieren este mismo fenómeno.

También sabemos que los tres personajes citados, relacionados con la psicología, la psiquiatría y el psicoanálisis, fueron sobrevivientes exitosos de la persecución durante la Segunda Guerra Mundial, así como a los Campos de Concentración o de Exterminio de Auschwitz, Dachau y Buchenwald.

Sobra decir que parte de su obra se dedica a comprender y explicar el fenómeno psicológico de la resistencia, que no resiliencia, a dichos eventos traumáticos, así como a las “estrategias de afrontamiento psicológico” ante la adversidad o tales sucesos traumáticos durante la infancia o a lo largo de la vida; bástenos citar aquí El Hombre en Busca de Sentido, Sobrevivir o Los Patitos Feos para evidenciar lo afirmado.

Pero tratemos de explicar, primero, qué es la “Resiliencia”.

Resiliencia es un término que deviene de la física cuyo significado refiere una cualidad de ciertos materiales, la cual se define como la resistencia a los impactos.

Ahora bien, este término tiene un origen latino que deviene de la palabra salire, por ello, etimológicamente analizado, se define como saltar hacia atrás, rebotar, ser repelido, surgir; agregando el prefijo re a salire, tenemos Resiliar que significa: rebotar.

Hablar de Resiliencia en sentido psicológico, tal como lo sugiere Boris Cyrulnik, conduce a concebir ésta como: “el arte de navegar en los torrentes, al igual que el arte de metamorfosear el dolor para llegar a darle sentido; la capacidad de ser feliz hasta incluso cuando tienes las heridas en el alma. (…) La resiliencia es más que resistir, es también aprender a vivir”.

Como vemos pues, el concepto de resiliencia, tal cual lo propone Boris Cyrulnik, es un término que se encuentra acotado a una dimensión psicológica que contempla las estrategias de afrontamiento, también psicológicas, que permiten no sólo resistir los efectos de diversos eventos traumáticos o la adversidad, sino que, además, trascendiendo el acto de resistir, permite vivir con dignidad y calidad.

Resistencia y resiliencia no son equivalentes y tienen dimensiones etimológicas y semánticas muy claramente diferenciadas.

El segundo concepto se ha aplicado regularmente, y trascendiendo una de las etapas de las “estrategias de afrontamiento” psicológico, a fenómenos de orden social y, esencialmente socio-políticos.

Por ello considero que es un abuso semiológico la utilización del primero para referir fenómenos del segundo sentido.

Otros asuntos a considerar refieren, desde luego, dos cuestiones que no trataré aquí y que solo enunciaré mediante algunas interrogantes:

¿La resiliencia es una ‘capacidad’ innata, con la cual nacen algunas personas y otras no, o es la resultante de un proceso de construcción que involucra procesos y actividades de carácter individual o de naturaleza colectiva (Redes de apoyo familiar, comunitario, de salud, educativas, etcétera)?

¿La resiliencia es una competencia que se encuentra, además, sujeta a procesos de desarrollo, es decir, cambia a lo largo de la vida y se expresa ante circunstancias específicas o es una competencia general, que se expresa o manifiesta ante cualesquier circunstancia y tiempo?

¿La resiliencia es una ‘capacidad’ que puede inducirse por procedimientos psicoterapéuticos o resulta de procesos espontáneos y no deliberados?

Responder estas interrogantes requeriría una exposición más detallada y extensa que dejaremos para otra ocasión y lugar.