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El momento en que el abuso policial provocó la muerte de la migrante salvadoreña. Victoria Salazar - Foto: Especial

Más allá de la twitósfera: La crisis humanitaria que se nos viene

Para el mundo 2020 fue malo, para Centroamérica fue devastador, particularmente Guatemala, Honduras y El Salvador: covid-19, huracanes y violencia de pandillas; no sólo dejaron damnificados, arrasaron cultivos

POR: Estefanía Capdeville, Visitas: 349

Publicado: 01/04/21 02:19

 

No hay duda que 2020 fue un año difícil. Y como en todas las crisis, las brechas entre ricos y pobres, entre conectados y desconectados, entre saludables y enfermos se hicieron más profundas. Pero así como hay brechas enormes en nuestro país, existe un mundo todavía más difícil: existe Centroamérica.

Y para Centroamérica, en una palabra, el año 2020 fue devastador. Y hablaremos específicamente del Triángulo Norte de Centroamérica -Guatemala, Honduras y El Salvador. En estos 3 países se juntó la pandemia por Covid, los huracanes Eta e Iota que dejaron más de 3 millones de damnificados, además de arrasar con las tierras de cultivos, aunado a la violencia de las pandillas que azotan la región desde los años 70s.

Frente a la situación desoladora, un rayo de esperanza. Joe Biden gana la presidencia de Estados Unidos y cambia la narrativa sobre la migración. Esto hizo que coyotes y tratantes de personas se aprovecharan de la esperanza y convencieron a más personas de emprender el peligroso viaje de cruzar México para llegar “al otro lado”.

Entre octubre 2020 y febrero 2021 se han detenido a más de 400 mil personas en la frontera de México y Estados Unidos, de los cuales 30 mil eran menores de edad. Este es el número más alto desde el 2006. Y se calcula que en este año puedan llegar a la frontera más de 120 mil personas.

¿Cuál ha sido la respuesta de México y Estados Unidos? un plan económico de 750 millones de dólares para “atacar” las razones por las que las personas migran hacia Estados Unidos. Lo cual puede ser una solución a largo plazo pero ¿y hoy? ¿cómo vamos a resolverlo?

Un ejemplo de lo que necesitan soluciones inmediatas es la historia de Victoria Salazar. La mujer que fue asesinada por la policía de Tulum este fin de semana. Victoria salió en 2018 de El Salvador amenazada por un grupo criminal y buscando un mejor futuro para sus hijas de 15 y 16 años. Cruzó por Chiapas y su plan era llegar a Estados Unidos. Pero su plan se complicó y optó por el estatus de refugiada en México. Trabajaba como servicio de limpieza en un hotel de Tulum. Dejó a 2 niñas huérfanas cuando los policías le quebraron el cuello.

La historia de Victoria está en todos los titulares y ha ocupado declaraciones de ambos Presidentes, de México y de El Salvador. Porque la historia de Victoria es la historia de miles de mujeres que pasan por México. Y muchas dejan la vida.

Mientras tanto, la solución del gobierno de Joe Biden ha sido cerrar la frontera y decir a los migrantes “no vengan”. De esta manera le puso un alto momentáneo a los flujos de covid, violencia y migrantes. Pero no va a durar mucho tiempo. Y mientras, del otro lado, el gobierno de López Obrador ha optado por militarizar ambas fronteras.

Esto no es sostenible. Miles de personas están luchando por sobrevivir y ni todo el ejército mexicano y la Border Patrol van a lograr detenerlos. Lo que va a seguir sucediendo es una escalada de violencia que irremediablemente conducirá a una crisis humanitaria en ambas fronteras de México: norte y sur. Todos pierden.

Es momento que los gobiernos de los 3 países del Triángulo Norte, México y Estados Unidos abran el diálogo y la negociación para regular el tráfico migratorio, no detenerlo, y lograr que las personas crucen de manera segura por México. Un plan a corto plazo bien estructurado y coordinado entre los 5 países. Esperemos que no sea demasiado tarde.

Para más ideas inconexas, en @yeyicapdeville