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Más que regular las noticias falsas, buscan regular el poder de las empresas big-tech - Foto: Especial

Más allá de la Twitósfera: ¿Regular las Fake News?

¿Para qué se regularían las noticias falsas en redes? El control de las redes lo tienen cuatro compañías con ingresos similares al PIB de Arabia Saudita; en realidad eso quieren regular los gobiernos

POR: Estefanía Capdeville, Visitas: 265

Publicado: 16/02/21 10:48

 

Antes de preguntarnos cómo regular las Fake News hay que preguntarnos para qué. Las noticias falsas siempre han existido pero la inmediatez de las redes sociales aunado a la pandemia, han producido flujos de desinformación que puede llegar a arriesgar la vida de las personas -como el dióxido de cloro- y hasta la seguridad de las naciones -como la toma del capitolio. Pero al mismo tiempo, ha sido a través de las redes sociales y de plataformas digitales que hemos logrado mantenernos trabajando y estudiando en este tiempo, y ha sido mediante redes sociales que los gobiernos se han comunicado con la ciudadanía -como medidas de higiene, fases de la pandemia, etc.- y lo más importante: toda la información referente a covid vive hoy en los sitios web de instituciones como la OMS y de los gobiernos nacionales.

Y aunque las redes sociales y el internet son un fenómeno global, el internet del mundo (excepto China y su área de influencia) está dominado por cuatro compañías: Facebook, Google, Apple y Amazon. Juntas, estas cuatro compañías tienen ingresos por más o menos el PIB de Arabia Saudita, la economía número 18 del mundo. Y esto es lo que realmente quieren regular los gobiernos: la información que comparten los usuarios a través de estas 4 compañías, no el internet como tal.

Lo que quiero decir es que las regulación que pueden y quieren hacer los gobiernos es regulación a los contenidos de internet. No regulación al internet como tecnología de telecomunicaciones.

Este, es el primer error que contiene la propuesta del Senador Monreal, ya que justifica que el gobierno mexicano puede regular las redes sociales porque utilizan internet, el cual viaja a través del espectro radioeléctrico que es un bien de la nación. Siguiendo este razonamiento, el internet es un bien público, como un parque, en el que, claro, se puede regular lo que sucede en el parque. Pero el meollo de todo es: cómo regular lo que se dice en el parque.

Y aquí es donde todo se complica, pues la línea entre regular la desinformación y violentar la libertad de expresión se vuelve muy difusa. Como por ejemplo, sucedió con la controversial legislación alemana “Germany’s Network Enforcement Act (NetzDG)” también conocida como Facebook Act, que establece que cualquier información vaga o ambigua debe ser eliminada por la plataforma, además de que exige censurar información considerada como “incendiaria”. Esto es imposible de regular para un gobierno e imposible de implementar para la plataforma y, debido a esto, han habido denuncias frente a la Comisión Europea por ser violatoria de la libertad de prensa y de expresión. Otra cosa que ha desatado esta regulación alemana, es que ha servido como ejemplo para la legislación en países autoritarios como Turquía y Hungría….

Y a esto es a lo que quería llegar: al regular contenidos, o sea, lo que se dice en el parque, podemos tener gobiernos democráticos que regulen para evitar la desinformación o gobiernos autoritarios que utilicen la excusa para regular la conversación y oprimir a la prensa y a los disidentes.

Y esto es exactamente lo que ha sucedido en el último año de pandemia, con la excusa de eliminar las Fake News, gobiernos autoritarios han multado y hasta encarcelado a usuarios de redes que denuncian abusos. Por ejemplo, Mohamed Monir, periodista egipcio que murió en la cárcel por Covid esperando su juicio por haber publicado un artículo que cuestionaba el manejo de la pandemia, por lo que fue acusado por “mal utilizar” las redes sociales y propagar desinformación. O el caso de Tatyana Voltskaya, comunicadora rusa que entrevistó a un doctor que denunció el desabasto de ventiladores en una región de Rusia y fue multada con 30 mil rublos por difundir información falsa. Y existen muchos más ejemplos.

En México llegamos tarde a esta discusión, pero ya que le vamos a entrar al tema, habría que mostrarle estos ejemplos a los legisladores pues tienen ante sí la decisión entre 2 males: o dejar que los contenidos de internet continúen libres, con todo la desinformación, mensajes de odio y bots que esto conlleva, o hacer una regulación estricta que limite las libertades de las y los ciudadanos pero censurando lo que, para el gobierno en turno, sea considerado como Fake News.

Para más ideas inconexas, en @yeyicapdeville