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La población que vive en territorio mexicano, según el Inegi - Foto: Inegi

El camino de la vida: Censo

Análisis de los datos que ha proporcionado públicamente hace unos días el Censo Nacional 2020 en México; con lo cual el autor desarrolla cuestiones que son pertinentes para la interpretación de la realidad demográfica y social

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 287

Publicado: 04/02/21 11:02

 

Estimados lectores que me siguen, tomando en cuenta que diversos eventos coyunturales halan el interés que inyecta en uno la inquietud por compartir algunas reflexiones sobre algunos de ellos; sabiendo, además, que uno y solo uno debiera ser abordado, en aras de la claridad y sencillez, esta ocasión considero oportuno, dada su influencia sobre la interpretación de muchos de los asuntos que hoy nos ocupan y sus formas de abordaje o acercamiento, me propongo esbozar una descripción general de los puntos que considero de mayor relevancia y que fueron mostrados en la Presentación de Resultados del Censo General de Población y Vivienda 2020, publicados por el Inegi.

Este punto de partida me permitirá dedicar el resto del texto a mostrar algunas cuestiones que concibo pertinentes para, con base en los mismo datos, atemperar los dimes y diretes, las diatribas y anatemas que de uno y otro lado del espectro político, ideológico y mediático nacional se proyectan en las denominadas “redes sociales”.

Sin más preámbulo entro en materia.

De entre los datos que se presentan en dicho trabajo considero relevantes los siguientes:

Hasta este año 2020:

1. La población total de nuestro país es de 126 millones, 014 mil 024 habitantes.

2. De ese gran total el 48.8% está compuesto por varones y el 51.2% por mujeres, es decir 61, 473, 390 son varones y 64, 540, 634 son mujeres.

3. La Distribución Poblacional por Rangos de Edad tiende a ensancharse en la población joven (entre 10-14 y 50-54 años de edad); mientras que la población que va de los 55-85 y más, disminuye de manera muy significativa.

4. La Distribución de la Población por Entidades Federativas se concentra en los siguientes lugares: Estado de México, Ciudad de México, Veracruz y Jalisco, que contienen una población total de 42, 613, 092 habitantes; es decir, un tercio de la población total del país se distribuye en cuatro entidades federativas que, además, son el blanco de flujos de migración interna, de alta movilidad y de elevada demanda de empleo y servicios, entre otras cuestiones.

5. Si a esta Distribución Poblacional por Entidades Federativas se adicionan las cuatro siguentes: Puebla, Guanajuato, Nuevo León y Chiapas; y si consideramos que, respectivamente cuentan con una población de 6, 583, 278; 6, 166, 934; 5, 784, 442 y 5, 543, 828 de habitantes; podremos considerar que sumadas estas cuatro cifras da una cantidad de 24, 078, 452.

6. Ahora bien, si además sumamos esta última cifra a la precedente, que consta de 42, 613, 092 habitantes, tendremos que ocho entidades federativas, de un total de 32, concentran una población de 66, 691, 634 habitantes; es decir, el 52% de la población total del país está representada por ocho entidades que corresponden al 25% de estados que conforman nuestra nación.

7. La Tasa de Fecundidad mostrada en los últimos tres Censos, del 2000 al 2020, ha decrecido y se muestra así: 2.6 de hijos nacidos vivos en mujeres de 12 o más años, en el 2000, 2.3 en el 2010 y 2.1 en el 2020. Este dato concuerda con una disminución de la proporción de la población de 0 a 4 años en los tres censos de referencia.

8. “Etnicidad”. En este informe general se refiere a los hablantes de una lengua originaria, lo cual reporta una cantidad de 7, 364, 645 personas, mientras que, de entre ellas, 865, 972, no son usuarios de la lengua castellana. Ello representa el 6.1% de la población total nacional. El grueso de esta población habita en los estados de Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Guerrero e Hidalgo. Entidades que se han caracterizado por su pobreza, marginación y exclusión.

9. Por vez primera en un censo se considedra a la Población Afromexicana y Afrodescendiente, la cual representa una población de 2, 576, 215 millones y equivale al 2% de la población nacional. Los estados más representativos de esta población son, otra vez, Guerrero y Oaxaca.

10. El asunto de las Personas con Discapacidad, con Limitación en la Actividad Cotidiana o con algún Problema o Discapacidad Mental representan la nada despreciable cantidad de 20, 838, 108 personas; es decir, que el 16.5% de la población total del país presenta alguna condición de Discapacidad, Limitación en la Actividad Cotidiana o algún Problema o Discapacidad Mental.

11. Si considerásemos únicamente la Población con Discapacidad, con Limitación en la Actividad Cotidiana o con algún Problema o Discapacidad Mental; asimismo, si agregamos a las Poblaciones Indígena y la Afromexicana y Afrodescendiente (tres de las grande poblaciones incluidas dentro de los grupos “vulnerables” y objeto histórico de discriminación y exclusión y, en consecuencia, de ser las poblaciones más afectadas por la pobreza, desempleo, migración, baja educación formal, problemas de salud y acceso a los servicios públicos limitado) no será difícil percatarse de que éstas representan la friolera de 30 millones, 778 mil 968 personas que tradicionalmente fueron consideradas como “minorías”. Esto es, el 24.4% de la población total del país ocupa los lugares de la exclusión, marginación, estigmatización y la pobreza, sin considerar desde luego las poblaciones que sin formar parte de estos tres grupos son parte de las filas de la pobreza y “pobreza extrema”.

12. En tratándose de esta “categoría” o “clase”, la proporción poblacional se distribuye así: Personas con Discapacidad 6, 179, 890; Personas con Limitación en la Actividad Cotidiana 13, 934, 448 y, Personas con algún Problema o Discapacidad Mental 1, 590, 583.

13. Siguiendo con este grupo, la distribución por género, del gran total, es de un 53% para mujeres y un 47% para varones.

14. Tratándose de la Razón de Dependencia total, Infantil y por Vejez se muestra como que de cada 100 personas en edad de trabajar (sin motrar su estado de empleo y remuneración) 50 personas dependen de éstas; de las cuales 38 son por vejez y 12 son infantes.

15. Del gran total nacional de habitantes el 6.3% se compone por personas de 65 y más años; esto es, 7, 938, 883 son personas de 65 y más años de edad.

Sirvan estos 15 numerales presentados sintéticamente para mostrar a ustedes, amables lectores, un conjunto de reflexiones, también destacadas con una viñeta, para extraer algunas implicaciones generales.

Metodológicamente expresado conviene decir que el Informe no presenta criterio alguno que permita comprender la naturaleza y carácter de los datos, entre estos puntos destaco:

1. No se precisa el conjunto de criterios para crear la nueva categoría triádica Personas con Discapacidad, con Limitación en la Actividad Cotidiana o con algún Problema o Discapacidad Mental, ello conduce a que si comparamos los Censos Generales de Población y Vivienda 2000, 2010 y 2020 hallemos cifras muy diferentes y desproporcionadas, impidiendo análisis fundados de crecimiento, causas y consecuencias en la dinámica social y cultural del país.

2. Los criterios para definir las categorías de “Etnicidad” y Población Afromexicana y Afrodescendiente, no son equivalentes puesto que, mientras para la primera se utiliza el criterio de uso de alguna lengua originaria, para la segunda se utiliza el criterio de autorreferencia; organismos internacionales como la OIT recomiendan utilizar también para el primero (que por lo demás es un eufemismo para eludir comunidades indígenas o pueblos originarios), en consecuencia, tal ausencia de exposición de los criterios impide realizar estudios comparativos con otras fuentes de información, tanto nacional como internacional.

3. Pese a que sí se expresó en la página oficial del INEGI, aunque no en el Informe, que la presencia inusitada de la epidemia y pandemia de SARS-Cov-2 por el COVID-19 afectó el proceso de levantamiento de los datos que contiene el instrumento censal y las dificultades que acarreó para que los informantes colaboraran con esta actividad, no es suficiente la información a este respecto para modular los análisis e interpretaciones

4. Pese a ello, en virtud de que los datos pueden ser considerados como oficiales, podemos adelantar algunas ideas sobre qué México tenemos y cuáles son las proyecciones de un ¿Qué Hacer?

Naturalmente que realizar este ejercicio demanda demarcar los puntos de referencia de qué y cómo organizar programas de acción para afrontar los problemas que nos demandan acciones, actividades y tareas orientadas en esta dirección.

1. Observando la distribución de la población por entidades federativas considero muy prudente confeccionar una programa de carácter nacional y regional que afronte, en el mediano y largo plazo, los asunto de la generación de empleos y promoción del desarrollo regional, diseñando y operando programas de desarrollo urbano y promoviendo la reducción de los fenómenos de migración (inmigración y emigración) tanto interna como externa.

2. Reconociendo los grandes problemas de aseguramiento de los servicios educativos y de salud en amplias regiones del país, es necesario replantear las políticas públicas en estos ámbitos, orientadas hacia las entidades federativas y regiones históricamente abandonadas.

3. Tratándose de las poblaciones de Personas con Discapacidad, con Limitación en la Actividad Cotidiana o con algún Problema o Discapacidad Mental, así como de las poblaciones de Personas Indígenas, Afromexicanas o Afrodescendientes y de la Población con Dependencia Total, sea por infancia o vejez, de otras personas en edad de trabajar, es necesario construir un conjunto de programas que propicien las condiciones favorables para que no queden al márgen de los supuestos beneficios que la población en general merece, y que trasciendan las coyunturas político-electorales y sexenales y que, permitan la atención preferencial dentro de las políticas públicas de gobierno.

Otros asuntos trascendentes que no se consideran aquí, tales como los de la seguridad y la atención a la violencia estructural que nos agobian, así como el del ejercicio pleno de los Derechos Humanos, exigibles y vinculantes, no se abordan porque los datos del Informe no lo permiten.