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El regreso al naranja, retroceso; fracaso nuestro y de los gobiernos estatal y federal - Foto: Especial

Tiempos Modernos: Naranja

Morelos regresará a partir de este lunes al color naranja en el semáforo epidemiológico covid-19, más cerca del rojo; en parte es responsabilidad nuestra, en general actuamos irresponsablemente; pero también de un gobierno narcisista

POR: Jaime Luis Brito, Visitas: 275

Publicado: 07/12/20 07:54

 

Morelos, junto con otros 23 estados de la república amanecerán en color naranja del semáforo epidemiológico covid-19 a partir de este lunes 7 de diciembre. En el caso de la tierra de Zapata, es un retroceso, porque desde el 14 de septiembre pasado, la entidad había pasado al color amarillo, con lo cual la mayor parte de las actividades económicas había reabierto, en una normalidad anormal.

Sin embargo, las medidas de contención del virus se relajaron tanto que hoy, dos meses después vamos para atrás de nueva cuenta. No es sólo responsabilidad del gobierno federal o estatal, la verdad es que la inconciencia de miles de personas nos tiene aquí. Le platico dos anécdotas.

Caminando por la acerca, cerca de la Barona, me detuve para pensar si cruzaba la calle y me compraba unos tacos. La taquería que he visitado muchos años estaba ahí, del otro lado. Iba a caminar cuando pude ver cómo uno de los clientes, hombre, metió su dedo índice en la boca, lo ensalivó y luego limpió con él la tapa del salero y volvió a meterlo a su boca. Lo hizo dos veces. Nadie hizo nada por detenerlo. Me sigo caminando.

En otro momento, caminando también por la calle, una persona, mujer, me impide el paso y pido permiso. La señora casi me grita sin cubrebocas que me espere. Le digo que use el cubrebocas y se me pone uno con válvula. Le digo que ese no sirve, porque en todo caso le da protección sólo a ella. “Pues mientras yo no me contagie, los demás no me importan”. Me sigo caminando.

En el primer caso, es una actitud que nos revela las prácticas antihigiénicas a las que estamos tan acostumbrados que nos parece “natural” llevarlas a cabo. Supongo que estas prácticas se repiten no sólo en lugares callejeros sino en restaurantes establecidos. Supongo que un número importante de casos de infección de covid-19 provienen de estas prácticas “naturales”.

En el segundo caso, es una actitud que nos revela la inconciencia e ignorancia de la transmisión de los virus. Todas y todos estamos en un mismo barco. No hemos aprendido nada de estos meses. La pobre mujer piensa que ella se puede aislar de tal suerte que no será contagiada. El problema es que mientras sigamos con esa actitud, menos podremos regresar a la “normalidad” (si es que llega), pues seguirá habiendo contagios afuera. No se da cuenta que su actuación de “mientras no me contagie yo, lo demás no importa”, sólo trae como consecuencia que las cosas sigan igual y terminemos contagiados todos o muertos todos. Si se hunde el barco, aunque no esté cerca del agujero, se hundirá también.

Pero efectivamente, no todo es responsabilidad nuestra. Tenemos un gobierno federal al que no le importan las personas, le importa una entelequia denominada “pueblo” que sólo existe en abstracto. Porque a Andrés Manuel López Obrador le importa esa abstracción llamada “pueblo bueno y sabio” que sólo existe en tanto esté conformado de sus admiradores y feligreses, acríticos aplaudidores que le perdonan todo.

Cuando ese pueblo le reclama cumplimiento de acuerdos, mejora en los programas, justicia para sus víctimas, apoyos para salir de la pobreza, entonces no, a ellos acostumbra llamarles “adversarios”, “conservadores, radicales de izquierda”, “fifís”, entre otros epítetos, que luego sus corifeos repiten hasta que se convierten en “verdad”, al estilo de Goebbels.

Así que, esa insana postura de evadir el cubrebocas, de manejar político-electoralmente la pandemia, (recuerde aquello de “la pandemia nos cayó como anillo al dedo”), causará no sólo muchos contagios, sino muchas muertes. El pasado viernes, ante la presión de la capital del país que se está desbordando por los contagios, lo único que hizo fue tirar un decálogo más para llamar a que la gente se quede en sus casas. Ni una mención al cubrebocas.

De Morelos ni hablamos, porque el gobierno de Cuauhtémoc Blanco es una representación tragicómica con efectos mortales y criminales, resultado de la entrega de estas tierras a un grupo de aspirantes a caciques. López Obrador ha demostrado no estar ni inquieto de lo que aquí ocurra, pues electoralmente no le importa. Sabe que, de ganar el PES, serán sus aliados al menos los dos siguientes años. Estamos jodidos.

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