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El mundo digital existe pero no es tan global ni tan abierto como quisiéramos - Foto: Especial

Más allá de la Twitósfera: techno-nacionalismo

Internet nos llevaría a la interconexión y el progreso, pero no fue así; existe un mundo digital, pero no es tan global ni tan abierto como quisiéramos; los países y bloques económicos han colocado barreras regulatorias

POR: Estefanía Capdeville, Visitas: 308

Publicado: 24/11/20 06:05

 

Internet era hasta hace poco el símbolo de la globalización. Iba a ser esa herramienta que uniera a todos los países y a toda la humanidad en el camino del progreso tecnológico y científico. ¿Qué salió mal? ¿Por qué no somos una sociedad global hiperconectada?

Primero. Sí existe un mundo digital. Y lo hemos vivido durante la pandemia; podemos asistir a webinars en otros países, tener videoconferencias y tomar clases a cualquier hora. Sin embargo, dejando de lado que continúa siendo una herramienta cara, porque requiere de dispositivos que se hacen obsoletos en pocos años y que en países como el nuestro todavía no contamos todavía con una cobertura total, como Mexicanos sentimos que sí podemos acceder al mundo digital global desde nuestro teléfono inteligente.

Sin embargo, este mundo digital al que accedemos sí tiene fronteras. Y no es tan global y abierto como nos gustaría.

La prueba más cercana la tuvimos este año con el pleito Trump vs Huawei. El gigante chino estaba desafiando la supremacía de la tecnología estadounidense y, bajo razones de seguridad, se prohibió la venta de chips estadounidenses a Huawei.

Pero aunque Donald Trump sí es (fue) un Presidente proteccionista, no está solo en este tema; la tendencia mundial es hacia el nacionalismo tecnológico. Los estados no parecen sentirse seguros dejando en manos de nadie más los datos de sus ciudadanos y sus sistemas de información. El problema, es que internet ya le pertenece a unos pocos gigantes en Estados Unidos y a otros pocos gigantes en China, lo que hará muy difícil y costoso lograr para otros países su propio internet.

A continuación comparto algunos ejemplos:

● Unión Europea. Los países europeos se encuentran en tensión con Silicon Valley, debido a que no están de acuerdo en cómo se utilizan los datos de sus ciudadanos. Legalmente, los europeos ya están preparando una nueva legislación, el Acta de Servicios Digitales, para controlar el enorme poder de los Big Tech. Mientras que al mismo tiempo, algunos países se han pronunciado a favor de la “soberanía digital”, es decir, tener su propia nube. Para esto, Francia y Alemania ya crearon un prototipo que permitiría que, por ejemplo, empresas como Facebook no sacaran del territorio digital europeo los datos de sus ciudadanos.

● G7. Expertos a nivel internacional consideran que los 7 países más ricos del mundo deberían crear una “alianza tecnológica”. El objetivo sería hacer como un Banco Mundial o un FMI que emulara la integración global del mercado financiero, pero del mercado y de los servicios digitales. Así, se podría lograr una gobernanza internacional del mundo digital y evitar que las compañías continúen tomando las decisiones sobre la vida de los ciudadanos.

● China. El Partido Comunista Chino está convencido de que la geopolítica de hoy la decide la tecnología. Están invirtiendo fuertemente, como ningún otro país, en Red 5G, inteligencia artificial y fabricar chips. Y su inversión no solo se queda en su país, otra fuerte inversión la tienen en la “Ruta de la Seda Digital” que consiste en armar con tecnología y comunicaciones a los países de su zona de influencia. Obviamente, todo con productos Made in China.

● Rusia. En 2019, Rusia publicó su Ley sobre Internet Soberano. Que planea “desconectar” a Rusia del internet internacional y hacer su propia red. Actualmente se encuentra en pruebas, sin embargo, varios activistas y organizaciones ya declararon que esto solo refuerza el control estatal y pone en peligro la libertad de expresión. Seguro esto a Putin no le quita el sueño.

Así que ya vimos dos ejemplos de organismos multilaterales que intentan “cerrar” su internet y tener más control y seguridad sobre la información que comparten sus ciudadanos con las compañías de Silicon Valley, y otros dos países que por motivos más bien basados en la desconfianza que tienen de Estados Unidos, están invirtiendo fuertemente en crear su propio internet con sus propias reglas. Dos caminos que llevan al mismo resultado.

La pregunta obligada es ¿dónde está México en todo esto? pues sin duda pertenecemos al área de influencia de Silicon Valley, sin embargo el gobierno mexicano parece no estar pensando en que estos movimientos geopolíticos, así como el avance de todas las tecnologías, requieren de una legislación que enmarque todo esto, y más importante, requiere de una gobernanza en la cual debe estar involucrada cada dependencia federal y cada municipio. 

Para más ideas inconexas, en @yeyicapdeville