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"Bienvenidos al Quinto Poder, las redes sociales", reza un cartel en una manifestación - Foto: Especial

Más allá de la twitósfera: ¿son las redes sociales un quinto poder?

En medio del proceso electoral de Estados Unidos y en el inicio del mexicano, las redes influyen en todas las esferas del poder, tienen una enorme influencia en la esfera política

POR: Estefanía Capdeville, Visitas: 154

Publicado: 15/09/20 11:46

 

En México ya comenzamos el proceso electoral de 2021 y Estados Unidos se encuentra en la recta final de la campaña en la que Donald Trump compite para reelegirse. Estamos en tiempos electorales y se siente…

Y en estos tiempos políticos surge la duda ¿son las redes sociales un quinto poder? no sé si entren en la misma categoría que los poderes formales, pero lo cierto es que las redes sociales influyen en todas las esferas de poder y, por supuesto, tienen una enorme influencia en la esfera política.

Vayamos al principio de todo: 2018. Contra todo pronóstico Donald Trump ya era presidente de Estados Unidos y los expertos comenzaron a investigar qué había pasado, ¿cómo era esto posible?. Durante los primeros meses de 2018 comenzamos a usar un término que ahora usamos a diario: Fake News.

¿Qué son las Fake News? Para esto utilizaré la definición de Esteban Illades en su libro Fake News, la Nueva Realidad: “es una expresión que nos dice que la realidad, en el siglo XXI, se está volviendo falsa” En este mismo libro, que a mí y seguro a muchos otros nos explicó bien el fenómeno Trump, Esteban habla cómo los votantes se enfrentan a un torrente de información política, un torrente tan grande que hace que la información verificada de los medios de comunicación tradicionales se vuelvan un competidor más entre miles; un torrente de información que muchas veces no está limpio.

¿Eso quiere decir que toda la información que vemos en redes sociales es falsa o casi falsa? No. Lo que significa es que dentro las inmensas cantidades de información que consumimos al día, hay pequeñas falsedades o inexactitudes pero, esto no se debe a la ignorancia del lector o del redactor del contenido. Lo que aprendimos en 2018 es que esas Fake News están colocadas en el momento exacto y de la forma precisa en la que pueden llegar a definir una elección. Incluso en el - todavía - país más poderoso del mundo.

Lo que determinó el Congreso que sucedió en 2018 fue que una compañía de análisis de datos llamada Cambridge Analytica recopiló información de los perfiles de usuarios de Facebook a través de una app en la que los mismos usuarios accedieron -tal vez sin darse cuenta- a dar su información. Esta compañía fue contratada por la campaña de Trump en 2016. Hasta aquí todo es legal.

Lo ilegal comenzó cuando Cambridge Analytica vendió esa información a Rusia - o a unos rusos - que compraron anuncios en Facebook y movieron bots dentro de la plataforma para influir directamente en la base de Trump. Eso quiere decir que por ejemplo, días antes de que Trump visitara Wisconsin, las personas que según los datos de Cambridge Analytica eran caucásicos (blancos) y amantes de las armas, recibieran noticias sobre un grupo de inmigrantes que habían violado a una mujer blanca y amante de las armas a unas pocas cuadras de la escuela de sus hijos. Sea verdad o no, el golpe estaba dado.

Durante la campaña  de 2017, había cinco veces más bots pro-Trump o temas de Trump que pro-Hillary.

Después de esto, Mark Zuckerberg, CEO y fundador de Facebook prometió que iban a hacer una investigación exhaustiva, prohibir a Cambridge Analytica y que esto no volvería a pasar…

Tres años después, en medio de la campaña de reelección de Donald Trump, ayer una whistleblower (denunciante) que fue parte del equipo de ciencia de datos de Facebook confirmó lo que todos temíamos: volvió a pasar. Y muchas veces. Pero esta vez a nadie le importó.

Volvió a pasar en Ucrania, Brasil, Bolivia, Ecuador, Azerbaiyán, Honduras, y estos son solo los países en los que ella estuvo involucrada en detectar cuentas falsas que esparcen propaganda política. ¿Lo peor? Denunció lo que estaba sucediendo y a sus superiores en Facebook no les importó. O se hicieron de la vista gorda.

Según la denunciante, los bots mueven información pro-candidatos y anti competidores pero también han sido usados para esparcir información falsa sobre covid-19 y contra el Ministerio de Salud en España. Es decir, Facebook continúa siendo una plataforma en la que, ok tal vez ya son capaces de detectar información falsas y bots, pero no hacen nada para detenerla, porque no les importa, o tal vez porque no pueden. Me quiero inclinar por la segunda.

Como usuaria, considero que los volúmenes de información que se mueven por segundo a través de redes sociales son ya imposibles de manejar. Desde mi punto de vista las compañías no tienen ya ningún control sobre la información que está en su plataforma, pero tampoco tienen ningún incentivo para controlarla. Su negocio está en vender anuncios, no en vender información confirmada.

¿Qué nos queda? no caer. Verificar siempre la información que compartimos y mantenernos actualizados por varias fuentes. Y lo más importante, cuando veamos una noticia de título escandaloso y que no pertenece a un medio tradicional o conocido, nunca darle share. Por el momento no nos queda más que reforzar la responsabilidad individual porque, como diría un famoso, “los demonios andan sueltos, y han triunfado”.

Para más ideas inconexas, en @yeyipolis