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Logotipo del PRI en una barda afectada por los sismos y el tiempo - Foto: Especial

El camino de la vida: México Posrevolucionario

La discusión respecto a los “dinosarios del PRI”, el totalitarismo “a la mexicana”, la nostalgia, el partido de Estado, el autor nos presenta algunas notas

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 253

Publicado: 07/08/20 11:58

 

A: Dante Aguilar

Jesús Zavaleta Castro

Víctor Hugo Sánchez Reséndiz

 

Presentación. Recientemente, en su muro de Facebook, Dante Aguilar colocó una reflexión que él mismo comenzó con una expresión que algunos psicólogos de la Gestalt denominaron “Einblick” y que tradújose al inglés como “Insight”; deseo adicionar a ello que este término es equivalente al castellano “¡Bingo!”

En la estructura del texto sentenció clara y nítidamente: “(…) acabo de encontrar y entender por fin, esa absurda y maléfica lógica de los Dinosaurios del Clásico PRI, específicamente del periodo 1958_1976, cuando hicieron y Des_hicieron una especie de Monstruo Institucional en México, para mantenerse en una estructura de Poder Político y Social, sin limitaciones; pero, jamás pensaron en ser Devorados por ese propio sistema voraz y las crisis de la economía mundial en la escena internacional; (él mismo resumió sus apreciaciones de la manera siguiente):

* Me queda muy claro, que nunca fueron preventivos de la fragilidad de su propia estructura bestial y después del agotamiento del dinero público, los garrotazos no fueron suficientes para Gobernar este país.

* Con esa lógica, los Dinosaurios del PRI, actualmente recurren a la nostalgia de sus tiempos totalitarios, cuando los errores eran minimizados por el oficialismo subordinado de burócratas y funcionarios tibios_ convenencieros de mediana visión estratégica

* El dinosaurio nostálgico, se quedó atrapado en su lógica totalitaria de 1958-1976; y hasta hoy sigue dando coletazos de agonía o de resurrección”.

Debo agregar que no tardaron en aparecer al calce los comentarios de Jesús Zavaleta Castro y de Víctor Hugo Sánchez Reséndiz.

El primero de ellos expresó: “Afirmas que ‘los Dinosaurios del PRI’, actualmente recurren a la nostalgia de sus tiempos totalitarios, cuando los errores eran minimizados por el oficialismo subordinado de burócratas y funcionarios tibios_ convenencieros de mediana visión estratégica. Discrepo de ello. Conocí un poco el "monstruo" desde dentro. 1) Los "errores no eran minimizados por el oficialismo": los errores, de una u otra manera, se pagaban. Había estrictos códigos que implicaban tiempos y formas para el funcionamiento del aparato gubernamental y del partido. A pesar de la corrupción había un sentido social en el discurso y en parte de sus políticas públicas. Prueba de ello son las instituciones que surgieron en la posrevolución. 2) Los "burócratas y funcionarios tibios [y] convenencieros de mediana visión estratégica" a los que haces referencia eran parte fundamental de la estructura gubernamental y del partido. Aunque había muchos "convenencieros", no todos eran "tibios". Los equilibrios dentro del partido se generaban en función de la correlación de las fuerzas que, más allá de los mecanismos legítimos y legales o no, constituían un complejo andamiaje regido por una autoridad superior que reconocía derechos y otorgaba prebendas en el marco de la negociación. El PRI fue más complejo de lo que muchos consideran. Abrazo”.

Por su parte, el segundo de ellos dirá lo siguiente: “Ningún sistema corporativo sobrevivió... error, el chino sí. Al PRI lo creó el Estado, era muchas cosas: reunión de notables que buscaban espacios públicos, no sólo para agandallarse, sino para impulsar políticas que los consideraban de bienestar para la población; la estructura ejidal; el charrismo sindical; la red de tiendas Conasupo y las doñas que las trabajaban; los comerciantes ambulantes; los taxistas, diversidad de intelectuales que defendían un proyecto considerado Revolucionario... Y desde el mismo Estado se empezó a desmontar esta estructura: desaparición de la Conasupo; modificaciones al artículo 27. Sin duda el PRI de Peña Nieto poco tenía que ver con el PRI clásico. Sin duda las estructuras, ideología en torno a Obrador es más parecido. Y lo vieron, sabían que había que ceder un poco para salvar al sistema del desastre, por eso entró Miguel de la Madrid, para introducir los cambios neoliberles necesarios. Luego vendría la fracción nacionalista-revolucionaria... pero el grupo llamado tecnocrático decidio que faltaban más reformas. Un grupo de porristas rompe”.

Pues bien, con base en estas ideas y sustentado en lo que a lo largo de los años he reflexionado al respecto expongo algunas ideas para aportar al debate y el análisis.

Antecedente Inmediato al surgimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR), primero, Partido de la Revolución Mexicana (PRM), luego, y Partido Revolucionario Institucional (PRI), finalmente

No puede existir desacuerdo alguno en que las condiciones que favorecieron el surgimiento del PRI se encuentran en la Revolución Mexicana de 1910-1917.

Asimismo, es incuestionable el hecho que los movimientos impulsados por los hermanos Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano, así como por el Ejército Libertador del Sur, dirigido por el General Emiliano Zapata, y el Ejército comandado por el General Francisco Villa, en el norte del país; lo mismo que la Convención de Aguascalientes, fueron derrotados militar y políticamente por las fuerzas reaccionarias de Álvaro Obregón y Venustiano Carranza, mediante el movimiento Constitucionalista.

Igualmente, es admisible el hecho que desde 1917, hasta prácticamente 1929 (año en el cual es creado el PNR por el General Plutarco Elías Calles), una serie de sucesos militares y paramilitares impulsados por los diversos “caudillos” que aún sobrevivían impidieron la “estabilización” y “gobernabilidad” de nuestra nación.

Ergo, el General Plutarco Elías Calles se propuso la creación del PNR con el firme propósito de asegurar tal estabilidad y gobernabilidad. En el año de 1938, ocupando la Presidencia de la República el General Lázaro Cárdenas del Río y habiendo roto políticamente con el General Plutarco Elías Calles, se propone el cambio de nombre del PNR por el de PRM y, finalmente, en el año de 1946 se reconstituye en lo que se conoció como PRI, siendo Presidente Saliente de México el Lic. Manuel Ávila Camacho y Entrante el Lic. Miguel Alemán Valdés.

Es decir, podemos concordar con que el surgimiento y desarrollo del PRI es un hecho histórico y político que respondía a la necesidad histórica y política de quienes emergieron triunfantes de una guerra revolucionaria para estabilizar su poder y mando en la nación; mientras que para los sectores populares (campesinos, obreros y algunos intelectuales) significó una derrota de la cual no ha podido recuperarse hasta ahora.

El Contexto de la Segunda Guerra Mundial y el período del Desarrollo Estabilizador bajo la lógica del “Desarrollo del Subdesarrollo” y de las “Relaciones de Dominio Subordinación” o Desarrollo del “Capitalismo Monopolista de Estado”.

Una vez que las clase sociales triunfantes del movimiento revolucionario de 1910-1917 se fueron consolidando en el poder mediante la sujeción de los movimientos de masas a través de las “corporaciones” adheridas al PRI –tales como la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la Confederación Nacional de organizaciones Populares (CNOP); además de corporativizar los grande sindicatos de trabajadores—y considerando que el Partido Comunista Mexicano (PCM), al decir del filósofo y escritor José Revueltas, había dejado sin cabeza propia al proletariado, no tardaron en prometer un desarrollo nacional montado sobre las condiciones que la Segunda Guerra Mundial le favorecieron al poder “absorber” el trabajo industrial y agropecuario que los Estados Unidos de América relegaron por su participación en la conflagración.

Sin embargo, la promesa poco duró y las crisis se mostraron en los movimientos populares y sindicales de las décadas de 1950-1980. Ante tales sucesos, como registra la historia, pero nuestra flaca memoria suele olvida u omitir, las acciones represivas y sangrientas hacia tales expresiones sociales no se hicieron esperar.

Bástenos referir la represión posterior al Asalto al Cuartel Madera, en Chihuahua, el asesinato del líder agrario Rubén Jaramillo y toda su familia, en Morelos, la represión al movimiento médico en 1965, al movimiento ferrocarrilero y el encarcelamiento de su líder Demetrio Vallejo, al Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) y el encarcelamiento de sus líderes Valentín Campa y Othón Salazar, al movimiento de los tranviarios, al Movimiento Estudiantil Popular de 1968, a la Asociación Cívica Guerrerense y la persecución y asesinato de su líder Prof. Genaro Vázquez Rojas, la represión abierta y franca a las Universidades de San Nicolás de Hidalgo en Michoacán, la Universidad Autónoma de Guerrero, la Universidad Autónoma de Puebla, la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, así como la persecución de sus rectores, la “Guerra Sucia” contra los Movimientos Armados Urbanos y Rurales, así como contra el propio pueblo…

De la década de 1970 a nuestros días.

Bajo este entorno de represión, ausencia de una vida democrática amplia y participativa, la existencia de “Presos Políticos” en las cárceles del país, la existencia de miles de desaparecidos por estos sucesos, la presencia de muertes de jóvenes que no encontraron alternativas de participación democrática, etcétera; el Estado Mexicano y el propio PRI trataron de abrir puertas de escape a la presión social que de manera creciente se expresaba e instrumentaron, bajo la conducción de uno de sus mejores cuadros intelectuales (Jesús Reyes Heroles), una “Reforma Política”, una “Ley de amnistía” para los presos políticos y una “apertura democrática” que abrió espacio para que otros “partidos políticos” participaran de los procesos electorales y alcanzar espacios de poder dentro de la estructura controlada y maniatada por ellos.

El Estado Mexicano y el conjunto de gobiernos emanados del PRI, subordinados al Imperialismo estadounidense y concentradores del poder político nacional crearon una estructura de poder que ofreciendo espacios dentro de las estructuras gubernamentales, mantuvo por necesidad imperiosa una vida nacional sustentada en la corrupción, la impunidad, los cacicazgos, las dádivas, las deudas y ciertos cotos de participación para repartir prebendas.

No fueron los “Dinosaurios”; es la naturaleza del propio “Partido de Estado” denominado PRI.

Bajo estas condiciones, las propias defecciones del PRI, las del Ex PCM, las del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), y algunos sobrevivientes de variopintos movimientos armados, constituyeron el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), primero, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), después.

Hoy estos últimos fueron barridos y depositados en el basurero de la historia.

Los orígenes y el desarrollo del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), de la 4t y de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) deriva de este proceso de búsqueda y defecciones, así como de la “promesa” y la “esperanza y deseo” de un cambio “real” en nuestro país.

No es obra de los “Dinosaurios”.