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El camino de la vida: Los intelectuales/y II

El autor escribe algunas notas sobre “los intelectuales”, su “papel en la historia” y su responsabilidad social

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 30

Publicado: 30/07/20 05:11

 

A: Jacques Remy

 

Antes de proceder a continuar con nuestras reflexiones sobre la cuestión relativa a “Los Intelectuales” no quiero dejar de comentar, a manera de una breve digresión, algunas observaciones que Jaques Remy me hizo llegar a una de mis “redes sociales”.

Jaques Remy expone claramente: “Claro que (AMLO) expresó que no debería haber intelectuales orgánicos, pero se refería a que no debe haber desinformadores, chayoteros, ni ‘líderes de opinión’ pagados por el erario, solo eso y nada más, endilgarle que está en contra de todos los intelectuales es una generalización sin fundamento”.

Deseo sostener expresamente que AMLO no dijo lo que Jaques Remy precisa, dado que al autoerigirse en el personaje que aclaraba lo que Vicente Fox expresaba con su clásica expresión: “Lo que el Presidente quiso decir…”, el propio Jaques Remy admite que AMLO no es claro al hablar y es preciso “matizar” o “explicar” lo que realmente quiso decir.

Lo mismo hace con respecto a lo expresado sobre los Partidos Políticos al “matizar”, nuevamente, lo dicho por el Presidente: “La declaración de los dos partidos también está ceñida a la situación que muchas veces hemos visto en México: las propuestas, leyes, iniciativas y demás, son propuestas y votadas por dos corrientes, el PRIANRD y la oposición, rara vez se observa una tercera propuesta, rara vez se encuentra un partido que tenga un proyecto sólido, coherente, social, y que no se identifique ni con el PRIANRD ni con la antigua oposición, hay que aceptar que nuestros partidos y legisladores son una bola de ineptos que únicamente están ahí por el dinero y las cuotas de poder”.

Tengamos claro que lo que dice Jaques Remy no es lo que dijo AMLO. En fin. Entremos de una buena vez a lo que trato de precisar.

¿Cuál es la responsabilidad social de los intelectuales?

El Propio Gramsci, antes de abordar esta segunda cuestión, indiscutiblemente trascendente, se hace una pregunta para buscar una respuesta tentativa a la cuestión relativa al “ser de los intelectuales”; Cuáles son los “máximos” límites de la acepción de intelectual? ¿Puede hallarse un criterio unánime para caracterizar las diversas y dispares actividades intelectuales distinguiéndolas, al propio tiempo y en esencia, de las correspondientes a otros grupos sociales?

Al valorar estas dos cuestiones, Antonio Gramsci desentraña el error de creer que los intelectuales son únicamente quienes tienen asignada esa función dentro de la sociedad; por ende, el filósofo italiano concluirá que todos los seres humanos son intelectuales por el hecho irrefutable de que realizan actividad intelectual al realizar sus actividades manuales (que por lo demás, no pueden divorciarse la una de la otra, pese a que quienes tienen asignada la “función social” de intelectual no reconocen, por no realizar actividades asumidas como manuales, tal status de los seres humanos), aún y cuando no tengan asignado el rol de intelectuales.

Es decir, el “Ser social es un Ser Intelectual” a pesar de que no le sea o asignado o reconocido tal papel o rol específico dentro de la dinámica de la existencia en sociedad.

Lo que expresa el dirigente comunista italiano tiene una consecuencia inmediata que es preciso destacar; “esto significa que si bien se puede hablar de intelectuales, no podemos referirnos a no intelectuales, porque el no intelectual no existe.”

Por ende, con base en estos mínimos criterios de análisis y reflexión, podemos admitir que las afirmaciones de quienes defienden lo expresado por el Presidente AMLO, pudiéranse decir de esta manera que, por lo demás no fueron expresadas así: Si lo que deseamos es la construcción o creación de un “nuevo tipo de intelectual” (distinto a de los intelectuales que se considera son instrumentos de la reacción y de la derecha), es preciso elaborar de manera crítica y autocrítica la manifestación o expresión de la actividad intelectual como herramienta de la actividad práctica (en sentido político, ideológico y cultural) que muestre el carácter reaccionario y conservador de tales “intelectuales” y que, a su vez, propicie las condiciones favorables para la transformación de la realidad social que pretende superarse con un nuevo modelo de desarrollo de nación.

Es decir, mas que intentar “desparecer” a los intelectuales hay que propiciar la construcción de intelectuales que favorezcan la transformación de las condiciones materiales e ideales de existencia.

Lo anterior no puede ser realizable si lo que se hace es negar rotundamente la importancia de la presencia de “los intelectuales” en los procesos de transformación socio-política y económica.

Ordinariamente se cree que los periodistas, escritores, filósofos, artistas, qué sé yo, son los “verdaderos” y “auténticos” “intelectuales”, sin embargo, esta es una apreciación errónea o equívoca dado que en nuestra sociedad actual y, particularmente, en el caso de nuestra nación pervive un “Zeitgeist” clasista, racista, excluyente y segregador que únicamente admite el carácter de intelectual a los personajes que se enunciaron al principio de este párrafo y, por otro lado, niega tal carácter a los obreros, campesinos, trabajadores manuales, indígenas y, en general, a los grupos de personas que componen nuestros pueblos y comunidades.

Siguiendo al propio Antonio Gramsci para abordar el asunto de la “Responsabilidad de los intelectuales” es menester considerar de manera directa que estos tienen el encargo implícito de “dar a las clases sociales homogeneidad y conciencia de la propia función”.

Así de claro, tomando en consideración que nuestra sociedad actual se encuentra irrefutablemente estratificada e clases sociales –en otra colaboración trataré de precisar la categoría de clase social para salir de la taxonomía geométrica de clases altas, medias y bajas—, los “intelectuales” son aquellos seres que “dan a las clase sociales homogeneidad y conciencia de la propia función” dentro de los ámbitos de la identidad, sentido de pertenencia, luchas económicas y políticas, posturas ideológicas y prácticas culturales.

Ahora bien, si nuestra sociedad, como he sostenido, se encuentra dividida en clases sociales, no cabe duda que “los intelectuales” forman parte de tales clases y son quienes dan la homogeneidad y conciencia de su rol en sentido amplio; de esta manera habrá “intelectuales” que se adhieren a los intereses específicos de ciertos grupos sociales que conforman determinados intereses de clase, de grupo o de partido político y, naturalmente, los grupos y partidos políticos no pueden sustraerse de los intereses de clase que representan y defienden.

Por lo expuesto hasta aquí me es dable considerar que ni los Partidos Políticos, ni los grupos de interés, ni los intelectuales se hallan por encima o al margen de estos conflictos de clase y de intereses económicos o políticos.

Fuera de estos criterios lo restante es oportunismo y demagogia.

Por otra parte, la cuestión relativa a la postura ideológica y de clase que divide la nación mexicana en “conservadores” y “liberales”, anulando el resto de la realidad social, económica y político-ideológica, merece ser analizada y valorada bajo los criterios que se han expuesto; de otro modo seguiremos atrapados dentro de los límites de una interpretación sesgada y subordinada ideológicamente a los intereses de las clases sociales que hasta ahora han detentado el poder en nuestra nación.