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La inauguración de la tercera cafetería incluyente, parte del proyecto denominado Resiliente - Foto: Especial

El camino de la vida: Un giro más a la tuerca de la inclusión

Habla del nuevo proyecto denominado “Resiliente”, que incluye cafeterías, mismas que incorporan a personas que tienen discapacidad para atender a los clientes; son tres, una en Jojutla, otra en la Facultad de Artes de UAEM y la tercera en Cine Morelos

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 286

Publicado: 14/01/20 05:02

 

No quiero comenzar esta colaboración sin felicitar a Deborah Macedo y a Marcos Santos por haber tomado la iniciativa de fundar un proyecto de inclusión, en sentido amplio, denominado “Resiliente”.

El 10 de enero último, como publicaron los diarios locales, a las 5:30 de la tarde en la planta alta del Cine Morelos inauguraron la tercera cafetería solidaria, con inclusión laboral. Tal proyecto incluye laboralmente a personas con discapacidad intelectual y con sordera.

Como también explicó en la presentación de dicho proyecto Marcos Santos, ésta es la tercera “cafetería social” que abren; previamente ya habían inaugurado una en Jojutla y otra en la Facultad de Artes de la UAEM. Todas sustentan un proyecto social. Por ejemplo, en el caso de la cafetería de Jojutla, con las “ganancias que obtienen” se sustenta un comedor comunitario para 60 menores en el municipio de Xochitepec.

Según informa Máximo Cerdio, el 13 de enero de 2020, en su crónica publicada por la Unión de Morelos, los responsables del proyecto expresaron que: “Últimamente los negocios presumen que parte de su filosofía es que son de comercio justo, mercado verde, producto orgánico, pero muchas veces no es real, en nuestro caso, cuando nos compras algo o usas nuestros servicios siempre hay una cadena de beneficiarios reales”.

Deborha Macedo, según reporta Máximo Cerdio, afirmó que este proyecto tiene como finalidad: “que la sociedad tenga una cultura inclusiva de las personas con discapacidad y que éstas puedan ejercer y disfrutar un empleo digno, que les permita subsistir”.

Según refiere Máximo Cerdio, Deborah recalcó que les han objetado el lugar en el que se encuentra la cafetería, dado que es inaccesible para personas con discapacidad motriz y que requieren apoyos de sillas de ruedas o muletas.

Debo resaltar algunas cuestiones que merecen ser consideradas en el análisis de esta loable e importante labor que realizan Deborah y Marcos con el “Proyecto Resiliente”.

Conocí a Marcos cuando era estudiante de la Facultad de Psicología y, junto con otros jóvenes de la misma facultad, conformaron un grupo de estudiantes críticos y comprometidos con su facultad, universidad y sociedad; en este tenor, dicho grupo de jóvenes se organizó en lo que se conoció dentro de la Facultad de Psicología como “La Carpa”, Yo, por mi parte, en aras de la brevedad, les denominaba los “Carperos”.

La Facultad de Psicología, tradicionalmente, ha estado abierta a la “inclusión educativa” de personas con discapacidad, a lo largo de su existencia. Debo reconocer que gracias a ello pude integrarme laboralmente, como académico, desde el año de 1986, cuando aún era Rector de la UAEM Fausto Gutiérrez Aragón (ya fallecido) y el director de la entonces escuela de psicología era el en ese entonces psicólogo Fernando Iturbe Robledo. A partir de ese momento fueron alumnos de la facultad personas con secuelas de polio, parálisis cerebral infantil y ceguera; puedo recordar aún, ¡vaya soberbia! a Araceli Popoca (lamentablemente fallecida), alumna que, por cierto, terminó su carrera con 10 cerrado. Puedo también mencionar a Héctor, a Chepe, a Cristina, Leticia, Jonathan, Magali y Miguel Ángel como una pequeña muestra de la larga tradición que la Facultad de Psicología ha mostrado a lo largo de su historia. No puedo omitir aquí, el hecho de que los dos primeros interpretes de lengua de señas, certificados a través de un diplomado que impartió la Facultad de Psicología, junto con el Programa Universitario para la Inclusión Educativa y Atención a la Diversidad, fueron contratados para cumplir la función de interpretes de lengua de señas en la UAEM, y fueron alumnos de la Facultad de Psicología.

Quiero, además, rescatar el hecho de que esta tradición cristalizó con el reconocimiento de un amplio número de egresados de la facultad que ingresaron laboralmente al Departamento de Educación Especial en el Estado de Morelos para realizar su trabajo dentro de las tareas de inclusión educativa, en educación básica y, a través de los Centros de Atención Múltiple, y las Unidades de Servicios de Apoyo a la Educación Regular.

No tengo duda de que Deborah y Marcos, entre otros de sus compañeros, no deben todo a su paso por la Facultad de Psicología; asimismo, su compromiso político y social ha enriquecido su formación ideológica, política y práctica.

Los propósitos del “Proyecto Resiliente”, claro está, no persiguen construir espacios accesibles para clientes o personas con discapacidad; claramente persiguen el propósito de favorecer la inclusión sociolaboral de personas con discapacidad. Asimismo, con los recursos que se obtengan como ganancia de dicho proyecto se proponen, además, construir sistemas de apoyo a menores en condiciones de pobreza y becar a estudiantes que requieran apoyos para proseguir y concluir sus estudios.    

Ellos, como yo, sabedores somos de que es responsabilidad del Estado y Gobiernos (Federal, Estatal o Municipal) impulsar políticas públicas orientadas en este sentido y, como no lo hacen, de manera autogestiva, independiente y responsable, se impulsa estos proyectos que merecen ser reconocidos y apoyados, más que criticados y atacados; por esta razón quiero aprovechar la ocasión para invitar, a quienes nos siguen en esta columna, a visitar dicho lugar.