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El Camino de la Vida: La del estribo

En la primera parte de la reflexión habla sobre la situación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; en la segunda, retoma la situación que vive Bolivia y su enfrentamiento con el gobierno mexicano

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 242

Publicado: 27/12/19 10:07

 

Uno. A prácticamente un día de que se conmemore el “Día de los Santos Inocentes”, los trabajadores académicos, administrativos y jubilados de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) no hemos recibido aún una prestación que por Ley debimos haber recibido antes del día 20 de diciembre pasado, a saber: el aguinaldo y la prima vacacional; mientras tanto, como “Santos Inocentes”, esperamos en silencio —algunos— que la “buena voluntad” de quienes deciden cuánto, cuándo y cómo será entregada dicha prestación laboral —conquistada por los propios trabajadores a lo largo de diversas luchas y negociaciones contractuales durante más de veinte años— se materialice y aparezca en nuestra nómina; otros más, quienes asumieron la responsabilidad institucional de realizar las gestiones pertinentes para la obtención de los recursos necesarios, quienes tienen la obligación institucional de informar regularmente a la comunidad universitaria para que sepa del estado de la cuestión universitaria, guardan un silencio que obedece a su estrategia de “callar” para no provocar a los Gobiernos Federal y Estatal y que éstos no consideren —como lo realizó el gobierno perredista de Graco Luis Ramírez, y como lo están haciendo los gobiernos Federal y Estatal, hoy— la retención y condicionamiento de los recursos; otros más —las Direcciones Políticas de los Sindicatos Universitarios— se autoerigen en “comunicadores oficiales” y otorgadores de un “voto de confianza” a las autoridades universitarias —sus patrones—, tratando de calmar la inconformidad de los trabajadores y afirmar que todo va bien; asimismo, quienes dicen gobernar el país y el estado de Morelos, tratando de justificar la situación que se afronta, se “avientan la bolita de un lado a otro”, culpan a las propias universidades y a sus Rectores, ponen e imponen obstáculo tras obstáculo, muestran un “rostro amable, humano y amigable”, y nunca brindan una explicación histórica del por qué la UAEM, junto con otras universidades estatales, enfrentan este estado de cosas; estas mismas autoridades gubernamentales tampoco cumplen con su responsabilidad y no entregan los recursos.

Mientras ello transcurre en un circo de varias pistas, los medios de comunicación impresa, radial, o las redes, propalan “notas” que no informan ni aclaran, artículos que confunden y “declaraciones” de “líderes sindicales” o “el Rector” que comienzan a dejar de cumplir su función analgésica o soporífera, pues avanza a galope el término del año 2019, y entramos, ya sin sigilo, al año 2020.

Bajo tales circunstancias, los trabajadores universitarios —unos con esperanza aún, otros con desánimo y, todos juntos, bajo un caldo de cultivo desesperanzador y de desengaño— seguimos atrapados en el marasmo y el estupor que debe preocupar a todos los involucrados porque no se debe olvidar que “una chispa puede incendiar la pradera”, incendio que, junto con otros incendios, prometen una “dulce certidumbre de lo peor”.

Dos. Por otro lado, bajo un discurso de “Unidad Nacional”, dice el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, obligada políticamente por las provocaciones de una Dictadura Política Cavernaria —la que se autoerigió en Bolivia a lo Juan Guaidó—, debemos recordar algunos sucesos de la historia que deben ponernos en guardia contra esta suerte de chantajes políticos.

Cuando el Zarismo decadente ruso convocó, antes de la Primera Guerra Mundial, a una “Unidad Nacional” para participar contra una amenaza a Rusia, Lenin claramente expresó que no irían en “Unidad Nacional” a una guerra imperialista que buscaba repartirse el orbe. El descontento popular por las consecuencias de la participación rusa en tal conflagración concluyó con la abdicación del Zaren febrero de 1917. Y el armisticio cierra con los Tratados de Brest-Litovsk.

Durante la “Guerra de La Malvinas”, la Dictadura Argentina convocó a un acuerdo de “Unidad Nacional” contra la agresión británica y que ante tales circunstancias nada, absolutamente nada, justificaba la división y esta disidencia sería considerada traición a la Patria.

Ahora, se pide dejar en segundo término las diferencias y mostrar “Unidad Nacional” en torno a AMLO, ante la agresión de la Dictadura Boliviana.

¿Qué hacer?