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Para leer en la 130ena: Alejandría

Durante 130 días compartiré con mis amigos textos y reflexiones, no solamente literarios. Lo haré con la convicción de que la literatura y el debate inteligente son antídotos contra el tedio, la ansiedad y el catastrofismo

POR: José Antonio Lugo, Visitas: 17

Publicado: 30/07/20 05:46

 

Jane Lagoudis Pinchin nos ofrece un libro extraordinario: Alejandría: Cavafis, Forster, Durrell, que nos describe cómo esta ciudad, Alejandría, fue el espacio donde estos grandes artistas concibieron o escribieron sus obras más importantes, convirtiendo a esta ciudad en un espacio mítico. 

Alejandría fue el espacio donde florecieron grandes personajes, desde Alejandro Magno, quien creó la ciudad, hasta el gran filósofo Plotino, la extraordinaria mujer que fue Hipatia, el astrólogo Ptolomeo y, por supuesto, Cleopatra y Marco Antonio. Pasó de ser un refugio del helenismo, a ser la cuna del neoplatonismo y, siglos, después, una ciudad árabe. Así, las culturas se mezclaron allí conformando un exótico platillo cultural.

Costantin Cavafis fue "el gran poeta de la ciudad". En ella se encontró a sí mismo y fue el gran cronista del paso del tiempo en el amor. ""Alegría y perfume de mi vida / es el recuerdo de esas horas / en que hallé y retuve el placer como anhelaba. / Alegría y perfume de mi vida / yo que odio los amores y goces rutinarios". (...) "Si eres alejandrino, no me censurarás. / Conoces la vehemencia de nuestra vida / qué ardiente es, qué excelsa voluptuosidad".

E.M. Forster llegó a Alejandría en 1958 y permaneció allí -varado por la guerra- hasta 1919, trabajando para la Cruz Roja. Tenía 36 años y era ya un escritor reconocido, autor de Howard's end y Lo que queda del día, protagonizada esta última por Anthony Hopkins y Emma Thompson. Al igual que Cavafis, Forster se fascinó con Cleopatra. Sobre ella escribió: "Ella sería la última de un estirpe sutil y solitaria, una flor que Alejandría había tardado 300 años en concebir y que la posteridad no conseguirá marchitar".

Lawrence Durrell llegó 30 años después que Forster, en plena Segunda Guerra Mundial. Pasaron muchos años antes que alumbrara su obra maestra, El cuarteto de Alejandría. Antes de eso, le escribió a su maestro Henry Miller, el autor de Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio: "No creo que te gustase... el cochambroso aspecto de esta ciudad napolitana en ruinas. Hay árabes, coptos, griegos, franceses; no hay música, ni arte, ni auténtica alegría. Si uno fuese capaz de escribir aquí un simple renglón de cualquier cosa que oliese a humano, sería considerado un genio". Lo logró.

De la misma manera que Cavafis recuerda poco antes de su muerte el momento en que compró la maleta en la que llevará algunas pertenencias y ropa al hospital del que no saldrá vivo, al final de El cuarteto... el tuerto Hamid le regala a Darley una foto arrugada de él y Melissa. Quedan los recuerdos, no la realidad. "La realidad... No hay nada que con el tiempo se contradiga más".

Alejandría, la ciudad de las memorias sensuales, festivas y amargas de tres grandes de la literatura: Cavafis, Forster y Durrell. Sigámonos cuidando.